AGENCIAS / L.O.
El proceso de adaptación de los municipios granadinos a la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía (LOUA) sigue siendo un camino lento y complejo. Sólo cinco pueblos, de los 168 de la provincia, han adaptados en su totalidad sus planes generales a la LOUA, según datos de la Delegación de Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta. Son Víznar, Cájar, Dílar, Láchar y Motril, los únicos que, hoy por hoy, han hecho los deberes.
Con la adaptación parcial a la LOUA figuran municipios como Albolote, Alfacar, Armilla, Escúzar, Iznalloz, Pulianas y Quéntar. Del total de los 168 pueblos de la provincia, el 33% (56) tienen en fase de avance sus planes generales de ordenación urbana (PGOU), por lo que aún se rigen por las normas subsidiarias. Sólo 14 cuentan ya con la aprobación definitiva de sus PGOU, mientras que en fases intermedias se encuentran 47.
En concreto, 41 de ellos tienen aprobado inicialmente su planeamiento –Atarfe, Granada, Pinos Puente, Salobreña y Vegas del Genil, entre otros– y los seis restantes de forma provisional –Almuñécar, Baza, Benalúa de las Villas, Campotéjar, Colomera y Torrecardela–, según los datos facilitados a Efe por la Delegación de Vivienda. En la actualidad hay 27 municipios que se rigen por normas subsidiarias, por lo que no tienen planeado su crecimiento urbanístico y poblacional para los próximos años.
En esta situación se encuentran, entre otros, Huétor Vega, en el área metropolitana; Trevélez y Válor, en la Alpujarra, y La Peza, Diezma y Benamaurel, en la zona norte de la provincia. En cuanto al resto de los ayuntamientos granadinos, sólo Sorvilán se rige por la delimitación del suelo urbano y tres están sin planeamiento y, por lo tanto, sin posibilidad de crecimiento hasta que no se resuelva su situación: Albuñán y Lugros, en la comarca de Guadix, y Cástaras, en la Alpujarra.