IGNACIO TRIVIÑO
Todo el mundo es consciente de lo importantes que son los ordenadores en nuestra vida cotidiana. Cuánta gente no ha recurrido alguna vez a un amigo o familiar “al que se le da bien esto de los ordenadores” para que les solucione una papeleta. Y a dicho amigo o familiar “se le dan bien los ordenadores” porque es un tipo curioso, que se busca la vida en Internet y en revistas del ramo. Si el amigo o familiar es un informático, se convierte en el asistente técnico (gratuito) de su entorno. Es evidente, pues, que la Informática debiera enseñarse en el instituto, de modo que todo el mundo tuviera esas destrezas mínimas sin necesidad de recurrir a otras personas. Y efectivamente así es: la Informática es una asignatura que se imparte en el último curso de la Educación Secundaria Obligatoria. Pero...
Pero en Andalucía, gracias a la normativa educativa, la Informática es optativa. ¡Y eso que la competencia digital es una de las competencias básicas! O sea, que multitud de chavales andaluces acabarán sus estudios obligatorios sin haber dado una asignatura tan evidentemente importante para su futuro, especialmente el laboral. En Bachillerato las cosas no pintan mejor, pues en la modalidad de ‘Ciencias y Tecnología’ la Informática no aparece ni como optativa. En honor a la verdad, existe una asignatura nueva, llamada ‘TIC’, que se impartirá en 2º de Bachillerato en todas las modalidades. ¿Se sorprenderán si les digo que también es optativa? Un alumno podrá, pues, acceder a carreras universitarias técnicas sin haber dado una sola hora de Informática. Eso sí, en base a la publicidad de la Junta de Andalucía, podremos estar seguros de que habrá usado masivamente la Informática como herramienta educativa en otras áreas, sin que, por lo que se ve, sea necesario enseñarle a utilizar los ordenadores, pues ese conocimiento lo trae “de fábrica”. Según ese absurdo razonamiento, ¿para qué dar Lengua, si los niños ya saben hablar (de más)?
No se vayan, aún hay más. Si un alumno, con buen criterio, optara por matricularse en las asignaturas de Informática, gracias a la legislación andaluza actual, tampoco tendría garantizado que su profesor fuera un especialista en la materia. ¿Es que no hay profesores de la especialidad de Informática? Sí que los hay, ¡pero no tienen asignada su propia asignatura como ocurre con el resto de las especialidades del profesorado! Así, tenemos informáticos dando asignaturas que no son Informática, y ésta siendo impartida por profesores que no son informáticos. Ésta es la calidad de enseñanza que pregonan los políticos andaluces sin atisbo de vergüenza y con exceso de demagogia. Y sin que padres y madres parezcan darse cuenta de una situación que condena a sus hijos a estar en desventaja frente a alumnos y trabajadores de otras comunidades y países (echen un vistazo a las ofertas de empleo y vean qué suele exigirse).