JORGE PARADINAS
El trabajo eficaz, aunque sea callado, a la larga da réditos. Todo lo contrario que ocurre con los tramposos, cuya gloria es efímera, y a los que se suele pillar más pronto que tarde. En este sentido, Eduardo Moral (Jaén, 1967), concejal de Participación y Protección Ciudadana del Ayuntamiento de Granada, puede dormir tranquilo. A él no se le conocen situaciones embarazosas pese a ser uno de los integrantes del gobierno municipal con más recorrido en estos menesteres. Moral, de hecho, puede presumir de haber pasado ya casi 15 años sin hacer demasiado ruido en la estruendosa política local de Granada. "Es el concejal que quisiera tener cualquier alcalde: Volcado en su labor y alejado de las tentaciones propias del cargo, como el exceso de protagonismo", elogian sus amigos. Él, más modesto, define su labor de otra manera: Vocación de ayuda al ciudadano. Se podría decir, en resumen, que es un edil por y para el pueblo.
Es indudable que Moral es un hombre comprometido con sus responsabilidades, que por experiencia se sabe manejar como pocos en los entresijos de la política, pero quizás la capacidad de liderazgo no sea su mayor virtud. Sus armas son otras, e igualmente válidas: La cercanía, el compromiso y la accesibilidad –su teléfono móvil siempre está abierto–.
Moral, cercano a cumplir los 42 años y que asegura que su máxima prioridad en la vida son sus tres hijos, nació casi por accidente en Jaén. El concejal del PP procede de una familia de médicos y, como su abuelo era ginecólogo en la capital jiennense, llegó a este mundo en dicha ciudad. Se trata, en cualquier caso, de una anécdota, puesto que el concejal, cuyo padre también era médico, pasó su niñez y adolescencia en Granada.
Moral asegura sentirse orgulloso de lo conseguido hasta ahora gracias a su trabajo y dedicación, aunque también reconoce que en el camino quedaron algunas decepciones que, al menos, el paso del tiempo ha logrado cicatrizar. Una de ellas, ya olvidada, se sitúa en la Universidad. Tras estudiar en los Escolapios y en el Mulhacén, a él le hubiese gustado estudiar Medicina para prorrogar la tradición familiar en este campo, pero lamentablemente la nota no le daba para estudiar dicha carrera en la Universidad de Granada (UGR). Es algo entendible si se tiene en cuenta que la facultad de Medicina del campus granadino es uno de los centros universitarios de acceso más complicado del país, con una nota exigida actualmente que supera el 8,5 en selectividad. El caso es que Moral comenzó Derecho en la UGR y para nada se arrepiente del camino elegido. La experiencia universitaria no sólo le sirvió para conocer a la que ahora es su ex mujer, con la que tuvo tres hijos, sino que además marcó el comienzo de su trayectoria política, siempre ligada al Partido Popular.
Con apenas 20 años se hallaba en la cantera de los populares en la provincia y sólo dos años después era ya el presidente de la Nuevas Generaciones del PP granadino. Tan hondo le caló la política que incluso dejó los estudios antes de acabar la carrera y se volcó en su labor en el PP. De hecho, pese a que con el paso de los años ha estudiado y aprobado algunas materias aprovechando "los escasos ratos libres que la labor municipal deja", según explica, aún le queda una asignatura para poder titularse en Derecho. Se trata de ´Internacional Público´.
Acabar la carrera es, evidentemente, un objetivo para Moral, aunque quienes le conocen dicen que tiene otros asuntos pendientes, como aprender a preparar anchoas en vinagre –es un enamorado de la cocina– o dejar de fumar, algo que consiguió por un tiempo aunque volvió a recaer.
Lo que le ha colmado de alegrías y también de más de un sinsabor en los últimos 15 años ha sido la labor municipal, que tan sólo estuvo interrumpida durante un breve periodo cuando Juan de Dios Martínez Soriano le nombró secretario provincial del PP, época en la que se vio envuelto en algunas disputas internas. Permanece ligado al Ayuntamiento de Granada desde 1995, año en el que Gabriel Díaz-Berbel llegó a la Alcaldía y él se ocupó de la Concejalía de Juventud. Tras un intervalo de cuatro años en la oposición volvió a tener mando en el edificio de plaza del Carmen con las dos victorias consecutivas de José Torres Hurtado. En los últimos tiempos no le ha tocado lidiar con cuestiones precisamente sencillas. Este aficionado a la lectura y al modelismo –le encantan las maquetas de trenes– lleva dos años al frente de la Concejalía de Participación y Protección Ciudadana, lo que significa estar en el punto de mira de las activas asociaciones de vecinos granadinas y también estar al mando de la Policía Local. Esto último supone a menudo ser diana de muchos descontentos. Eso sí, él tiene claras sus prioridades: El ciudadano manda, y por eso dice que todas sus decisiones van orientadas a lograr el bienestar del granadino...pese a que determinadas decisiones suyas puedan molestar, incluso dentro de la Policía Local.