JORGE PARADINAS
Nunca ha dejado de lado la docencia, por mucho que desde hace tiempo haya cambiado los alumnos por los empresarios. Incluso más de uno pensará, de forma malintencionada, que tampoco hay demasiadas diferencias entre el comportamiento de los niños y el de algún que otro empresario. Lo cierto es que Javier Jiménez, presidente de la Cámara de Comercio de Granada, lleva en la sangre la docencia. Este hijo de maestro que decidió seguir los pasos de su padre, es desde hace tres años el ´jefe´ de los empresarios granadinos, y, aunque no pretende dar clases a nadie, siempre intenta inculcar a sus compañeros los beneficios de ser valientes y no tener miedo a salir de la provincia. Posiblemente lo mismo que le diría a sus alumnos en clase.
Hombre de ideas claras, siempre quiso ser profesor, aunque seguramente no se imaginaba que la vida le depararía otro destino diferente. Tras pasar la infancia y la adolescencia en su Guadix natal, estudió y se licenció en Ciencias Físicas por la Universidad de Granada en 1984. Esta era su asignatura preferida en el colegio y finalmente consiguió realizar y concluir con éxito los estudios superiores relacionados con dicha materia. Los que le conocen dicen que, en realidad, es una persona que suele conseguir casi todo lo que pretende.
Poco antes de comenzar la carrera la vida le había dado un serio palo con el fallecimiento de su padre, por lo que el joven Javier tuvo que armarse de responsabilidad y llevar el peso familiar. Junto a su madre se trasladó a Granada para estudiar la carrera y labrarse un futuro como profesor. Quienes le conocen aseguran, en cualquier caso, que aquellos momentos difíciles le sirvieron para despertar un espíritu empresarial y emprendedor que de otra forma posiblemente hubiese quedado oculto entre las paredes de un aula.
Granada College. Casi sin descanso comenzó a trabajar como profesor en un centro educativo de Granada capital tras acabar la carrera. Podía haberse contentado con aquella situación, bajo el paraguas de un sueldo estable, pero el actual presidente de la Cámara de Comercio no es de las personas que rehuya los retos. A principios de los noventa acertó con la puesta en marcha del Granada College, una apuesta tan novedosa como arriesgada, puesto que se trataba de un centro educativo privado y laico en una ciudad en la que este tipo de enseñanza estaba prácticamente monopolizada por los religiosos. La jugada no se salió mal, pero este hombre de carácter tranquilo, que sabe convencer con su verbo –como corresponde a cualquier buen maestro–, no se conformó con el éxito del Granada College y fundó el Grupo Tadel, que desarrolla proyectos formativos a nivel nacional, como academias on-line. Su trayectoria ha sido reconocida durante los últimos años por el empresariado granadino, entre el que goza de buen predicamento. De hecho, su vocación empresarial se pone de manifiesto en la gran cantidad de puestos de responsabilidad que ha ocupado en las organizaciones empresariales, desde la presidencia de CECAP, que agrupa al sector de la enseñanza no reglada, hasta el Comité Ejecutivo de Cepyme, la patronal de las pequeñas y medianas empresas. Su currículum se completó a finales de 2006, cuando fue elegido presidente de la Cámara de Comercio de Granada.
Valentía. En la Cámara de Comercio apuesta por la misma fórmula que le ha dado rédito en sus empresas. Él entiende que la valentía es imprescindible para cualquier empresario, por eso no duda incluso en echar ´rapapolvos´ a aquellos empresarios locales que siguen amedrentados ante la posibilidad de salir fuera de la provincia. Eso sí, igual que no duda en criticar a sus compañeros cuando cree que se lo merecen, también los defiende a capa y espada cuando vienen mal dadas, como ocurre cuando por ejemplo se les culpa del paro. Hace unos días aseguró al respecto que los empresarios no pueden resolver sólos los muchos problemas de la provincia. Un mensaje claro para aquellos políticos que quieran escuchar.
Por cierto, Jiménez, que siempre intenta encontrar un hueco para estar con sus tres hijos pese a su apretada agenda, tiene otra gran pasión: el fútbol. En su juventud llegó a jugar en tercera división y desde entonces no ha decaído su afición por el balompié. Es más, considera que el fútbol, un deporte hundido desde el punto de vista profesional en la provincia, sería un revulsivo para poner a Granada en el mapa nacional y relanzar las empresas locales. Quizás por ello no ha dejado de ayudar al Granada CF en los últimos tiempos. Conoce a Enrique Pina y a Pozzo, el inversor italiano que ha puesto dinero en el club, y suele ser habitual su presencia en el palco de los Cármenes. Algunos se preguntan si será el próximo presidente del Granada CF. Ahora parece complicado, pero a Jiménez le gustan los retos.