tato rébora

El ´tanguero´ granadino

 17:13  
Horacio ´Tato´ Rébora.
Horacio ´Tato´ Rébora. Enrique Bonet

Hijo de una Córdoba muy lejana, distante más de 10.000 kilómetros, este argentino-granadino ha hecho de la capital una referencia para la cultura porteña. Horacio 'Tato' Rébora es director del Festival de Tango de Granada.

JORGE PARADINAS. La infancia rara vez se olvida. Horacio ´Tato´ Rébora aún recuerda su casa familiar, su calle y sus amigos de infancia. Casi hasta los aromas, aunque se reconozca más granadino que argentino. Normal, el pasado siempre queda más lejos. Su nombre, como él mismo dice, ni siquiera aparece en el santoral, pero Horacio Rébora nació un 1 de noviembre de 1948, un día de Todos los Santos, en Córdoba, una ciudad argentina alejada del bullicio bonaerense y que comparte poco más que el nombre con su homónima andaluza.

Era un niño, que ajeno a las zancadillas que en el futuro le pondría la vida, correteaba a principios de los cincuenta por las modestas calles de su localidad natal. Ahora, cumplido con creces el medio siglo de vida, añora todavía la ingenuidad propia de una época carente de malicias, una etapa que aún recuerda con la misma devoción que siente por el tango, no como baile exclusivo de Argentina. Él defiende el tango como una forma de expresión universal, un sentimiento que no entiende de fronteras.


Quizás por ello, y por los avatares de la vida, fue el impulsor de un proyecto que muchos condenaban previamente al fracaso a finales de los ochenta y que, sin embargo, él ha sabido cuidar hasta convertir a Granada en una referencia para la ´cultura porteña´. Se trata del Festival Internacional de Tango de Granada, del que fue impulsor y sigue siendo alma que lo alimenta.

Un certamen, por cierto, pionero, nacido de la tradición de los festivales de jazz e incluso más veterano que el de Buenos Aires. Sabina diría seguramente que ´Tato´ Rébora es un ´cronopio´, un término acuñado por el cantante para definir a aquellas personas desubicadas en la época que les ha tocado vivir. También se puede decir que Rébora llegó a Granada como fruto del fracaso humano. No el suyo, por supuesto, sino el de una sociedad, la argentina, que agonizaba en la década de los setenta presa de una dictadura militar ultraderechista y del terror inherente.

Una mala combinación, desde luego, para alguien que puede presumir de haberse criado en el seno de una familia liberal. Su padre, arquitecto, fue decano de Arquitectura y rector en la Universidad de Córdoba, pero no sólo destacó por su labor profesional. Se trataba, según recuerda el propio ´Tato´, de un hombre de fuerte compromiso político, un político de izquierdas que no se escondió ni dejó de lado sus convicciones ni siquiera en los tiempos de mayor represión. Llegó a ser presidente de la Comisión Nacional de Desaparecidos y aún sigue dando guerra en su Córdoba natal, en el mismo barrio que vio nacer a ´Tato´, como recuerda el protagonista de este perfil.

El director del Festival Internacional de Tango de Granada, que estudió en un colegio nacional -lo que en España es un centro público-, cursó una ingeniería hasta el último curso, cuando la situación política del país le obligó a huir con lo puesto. El joven Rébora, siguiendo la tradición familiar, era un estudiante activo políticamente y vinculado a organizaciones de izquierdas. El final de su historia argentina se veía venir a la vista de la situación política que atravesaba el país, pero el desenlace llegó más rápido de lo previsto. Un noche recibió una llamada a la postre salvadora. Era una vecina de sus padres, que le llamaba para que no apareciese por casa.

Un grupo de militares hacían guardia frente a la puerta para detenerlo. El destino que le aguardaba de haber cruzado el umbral ya se conoce, es el mismo que condujo a la muerte o a la desaparición a miles de argentinos bajo la dictadura militar. Suecia fue su nación de acogida, como la de otros muchos argentinos y uruguayos en aquella época. Antes, hizo una breve parada en España que, sin embargo, fue trascendental en su vida. En Madrid conoció a la madre de sus hijos, que nacieron en Granada.

A Suecia le estará siempre agradecido por darle cobijo en tiempos difíciles. No obstante, como él dice: "A mí me cuesta mucho aburrirme, pero lo logré con creces en ese país". Se trataba de una nación liberal, pero, paradójicamente, poco dada a las relaciones sociales. Todo era frío, no sólo el clima. ´Tato´ trabajó en un hospital y enseñó Matemáticas y Física en español, pero sabía que su futuro no pasaba por esas gélidas tierras.

En 1980 se produjo su desembarco en Granada, una ciudad de la que se enamoró y a la que nunca ha abandonado, pese a que, como en cualquier relación, también ha habido momentos de tiranteces. Rébora se considera, de hecho un granadino más. Parafraseando a Cortázar, asegura que Córdoba, su ciudad natal argentina, es su mujer, y Granada, su amante. "A las amantes se las elige, y yo elegí Granada", añade.

Llegó a la ciudad como un superviviente más y se hizo cargo de ´La Tertulia´, un modesto bar que se convirtió con los años en la referencia cultural y hasta social de la ciudad. Él lo define como lugar de encuentro, pero lo cierto es que este pequeño local nunca decepcionó. A él acudían poetas, músicos, flamencos, bohemios, soñadores y cualquier otro tipo de colectivo con cierta inquietud que puede permitir la ´fauna urbana´. "Es un excelente reflejo de la sociedad granadina", asegura el propio ´Tato´.

El local tuvo sus momentos buenos, en los que era prácticamente imposible encontrar un sitio y acudían personajes ilustres como Benedetti, Goytisolo, Ángel González o Gil de Biedma, y malos, en los que el nivel de intensidad bajó e incluso los más malvados lo rebautizaron como ´La Muermulia´. Sin embargo, pasados los años, ´La Tertulia´ no ha perdido comba y se sigue defendiendo como referente de Granada.

La vitalidad de Rébora, un hombre tan afable como inquieto, le impedía gestionar únicamente ´La Tertulia´ y, por ello, en 1989 defendió un proyecto que en principio parecía irrealizable, el Festival Internacional de Tango de Granada, pero que gracias a su voluntad y al incondicional apoyo del entonces concejal de Cultura del Ayuntamiento de Granada, José Miguel Castillo Higueras, salió adelante.

"Se convirtió en el primer certamen dedicado al tango, algo pionero, y demostró que el tango es tan universal como argentino",, explica. ´Tato´ sigue, incansable, promocionando al que es su ´hijo´, pero no hace ascos a nuevos proyectos, como organizar un festival de Flamenco en su Córdoba natal con Enrique Morente. Será la próxima semana. No podía esperarse menos de este argentino con corazón granadino.

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