JORGE PARADINAS
Se dice que detrás de toda gran persona hay un gran reto. Es el caso de Gerardo Sánchez (Granada, 1964), alcalde de Armilla. El de este funcionario, amante del deporte y la lectura y antiguo estudiante de Arquitectura Técnica, no sólo es el Ayuntamiento de Armilla que preside desde hace dos años. Su gran desafío también se llama Centro Comercial Nevada. Al menos conseguir que se concrete en una realidad tangible algún día. Para ello está obligado a deshacer los entuertos de sus antecesores, que provocaron la paralización del que iba a ser el mayor centro comercial de la provincia.
Sánchez lleva desde 2007 al frente de la alcaldía y su gobierno no cuenta hasta ahora con ácidas críticas, pero su situación no es precisamente cómoda debido al ´maldito´ Nevada, por mucho que el metro y el Campus de la Salud garanticen el desarrollo futuro de la localidad. No es sencillo obviar un proyecto fallido como el Nevada, sobre todo porque se trata de un mastodonte de azulejos oscuros que preside la entrada de Armilla y que no se puede esconder en ningún lado. Escenifica lo que se hizo mal en Armilla, los errores voluntarios o involuntarios –eso sólo lo pueden decidirlo los jueces– que cometieron en su desarrollo urbanístico los antiguos moradores del Ayuntamiento armillero. Unos políticos ahora defenestrados – el ex alcalde José Antonio Morales Cara y el ex concejal de Urbanismo Gabriel Cañavate– que no sólo conocieron en su juventud al protagonista de este perfil sino que además integraron junto a él lo que muchos conocen como el ´Clan de Armilla´.
Sánchez no nació en la localidad metropolitana que preside, aunque siempre se ha sentido muy unida a ella. Su llegada a este mundo se produjo en la vecina Granada. Gerardo nació en el seno de su familia humilde, de esas que pelean cada mes para salir adelante. De su padre, camionero de profesión, aprendió el sentido del deber y del trabajo diario, unos ideales que configuran una forma de ser sencilla y alejada de la política con aires de grandeza, lo que siempre le ha otorgado mucha popularidad entre el pueblo llano.
En el colegio, donde ya destacaba por su elevada estatura –alcanza el 1,90 de altura– conoció a un chico más mayor y que tenía pinta de ´manejar el cotarro´. Se llamaba ´Gabi´ Cañavate y, para más señas, terminó siendo edil de Urbanismo de Armilla y vicepresidente de la Diputación antes de ´caer´ por las presuntas irregularidades urbanísticas del centro Nevada.
Ya en su juventud, tras ese cuerpo grande –un físico que en su ´época moza´ le valió para practicar y disfrutar del rugby, su deporte favorito– se escondía una persona de ideas claras, que entendía la política como el camino para ayudar a los demás.
Llegó a estudiar Arquitectura Técnica –aparejadores– en la Universidad de Granada, pero a última hora decidió pegar un ´volantazo´ y cambiar el sentido de su vida. Su carrera política comenzó en los años ochenta, con veintipocos años, cuando se afilió a las Juventudes Socialistas de Granada. Eso sí, para tranquilidad familiar logró poco después asegurar su futuro al aprobar unas oposiciones y conseguir un puesto de funcionario público. Al fin y al cabo, la política es una apuesta mucho más arriesgada para cualquier joven con proyecto familiar que el trabajo en la empresa pública. Sánchez, de hecho, ha trabajado como funcionario en el Patronato de Deportes del Ayuntamiento de Granada siempre que sus responsabilidades políticas le han dado una tregua.
El actual alcalde armillero asomó por primera vez por el Ayuntamiento armillero en 1986. Entonces era alcalde Francisco Rodríguez Ríos y el bastón de mando parecía propiedad exclusiva de los socialistas. Sánchez se convirtió en el edil más joven –apenas tenía 22 años– y ejerció al frente de Juventud –estaba claro–, Economía y Medio Ambiente, un área, ésta última, que resultó trascendental en su devenir político. Aunó trabajo y méritos en el Ayuntamiento de Armilla y conoció como alcalde a su antecesor, José Antonio Morales Cara, hasta que en 2000 recibió la llamada de la Junta de Andalucía para hacerse cargo de la Delegación provincial de Medio Ambiente. Siete largos años contemplan su gestión al frente de esta administración, un tiempo en el que ha cosechado muchos amigos –incluidos los periodistas, que destacan su accesibilidad, y algún que otro enemigo –fue denunciado por supuesta malversación de fondos en el Parque de Castril, una acusación que quedó en nada–. Se trataba de uno de los delegados más longevos en el cargo cuando en 2007 fue requerido por el PSOE para intentar salvar el desaguisado provocado por su ´amigo de juventud´ Gabriel Cañavate y por José Antonio Morales Cara en el Ayuntamiento armillero. Las presuntas irregularidades en la gestación del Centro Comercial Nevada ahogaron a ambos.
Sánchez aceptó el reto y salvó la alcaldía. Lleva dos años al frente del municipio y su desafío ahora es rescatar el proyecto del Nevada. "Armilla cuenta con 3.200 vecinos que son desempleados del sector de la construcción. Eso es lo que me preocupa?, asegura. Argumentos para esta empresa, como se ve, no le faltan. ?