MATÍAS OCHOA
Enrique Moratalla ha sabido unir lo que a priori parece contradictorio, la creatividad con la gestión política. En su camino vital ha alternado los escenarios con los despachos; la guitarra con el traje y la corbata. Hoy día, sin embargo, ha aparcado la música para dedicarse ´full time´ a su nuevo cargo de director del Centro Cultural CajaGranada Memoria de Andalucía, un proyecto cultural inédito en la provincia. Desde su apertura, a mediados de mayo, se levanta a las 7.30 de la mañana y no vuelve a su casa de Fuentenueva hasta las 22.00 horas.
Su familia y su entorno afirman verlo ilusionado con esta nueva responsabilidad. Tal vez por su carácter perfeccionista, necesita estar al tanto de todo y recorrer a diario los 13.000 metros cuadrados del moderno edificio.
A Moratalla le cayó del cielo la oferta de CajaGranada, hace cinco años. Estaba en Sevilla desde el año 2000, primero como viceconsejero y luego como consejero de Cultura, y quería regresar a su ciudad natal. Una ciudad que ama y que sufre, sobre todo por su costumbre de criticar todo lo que destaca.
Descanso. En sus ratos libres se entrega al cine. Es un apasionado del séptimo arte y gasta el mando a distancia en busca de una buena cinta en Canal + en su casa de Fuentenueva. También le encanta la poesía, con Antonio Machado, Federico García Lorca, Ángel González y su amigo Luis García Montero a la cabeza de sus preferencias.
Y, obviamente, la música, sea del tipo que sea. Cuando no quiere molestar a su mujer y a sus dos hijos, se coloca los auriculares y se abstrae del mundo. Los viajes son otro de sus refugios. Le encanta descubrir nuevos lugares del mundo, aunque siempre vuelve a su Roquetas de Mar, donde posee una casa de fin de semana y disfruta de su plato preferido, las gachas con pimentón.
Su amor por el arte resulta inversamente proporcional a su aprecio por el deporte. No le gusta. Sólo ejercita el ojo para ver a su querido Atlético de Madrid, que tantos disgustos le ha dado. Este año está contento por la buena campaña de su equipo y por los buenos desempeños de sus figuras, el Kun Agüero y Forlán.
Como un símil de su ´Atleti´, quienes le conocen afirman que posee una personalidad ciclotímica; cambia estados de alegría con profundas tristezas. Pero pocas veces lo demuestra, porque en su caso la procesión va por dentro. Sus amigos, sin embargo, coinciden en que resulta tremendamente cariñoso.
Siempre está pendiente de ellos, ya sea con una llamada semanal o una comunicación para comentar una noticia de los tres periódicos locales. "Cuando tenemos un problema no vamos al médico, vamos a Enrique", aseguran sus amistades. Moratalla les da una opinión sustentada en el aprecio y en el conocimiento, ya que se graduó de psicólogo en la Universidad de Granada.
Su carrera política ocupa folios y folios: vicesecretario en la UGT, jefe de Servicio de Coordinación Administrativa en la delegación de Gobierno de la Junta, director del Consorcio para la Enseñanza Abierta y a Distancia de Andalucía, delegado de Cultura y los ya referidos viceconsejero y consejero de la misma área, entre otros.
Dicen que su época más feliz fue como delegado de Cultura, que ejerció entre 1996 y 2000 y donde vio cumplidos la mayoría de sus proyectos. También ejerció en organizaciones solidarias. Fue vicepresidente de Cruz Roja Granada, presidente regional del Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad y coordinador de la Plataforma Ciudadana Provincial de Ayuda a Bosnia.
A todo ello hay que agregarle su pertenencia a comisiones gestoras de una larga lista de entidades, como el Parque de la Ciencias, Huerta de San Vicente, Festival de Jóvenes Realizadores y la Orquesta Ciudad de Granada. Pocos saben todas estas responsabilidades que ha tenido, como también sus cursos en criminología y sofrología, y su Máster en Psiquiatría Forense.
Canciones. Su lado más conocido, sin duda, proviene de la música. De su participación en el Manifiesto Canción del Sur, en el que se juntaba con un grupo de cantautores para mostrar su rebeldía en los años 70. Moratalla ha parido tres discos: 'Corazón transeúnte', 'Fabiola II', 'Diván del Tamarit', con poemas de Lorca, y 'Suite Piazzolla'. Su trayectoria fue reconocida con la Medalla de Bellas Artes de Arabia Saudí y con el título de Huésped de Honor de la ciudad de Buenos Aires (Argentina).
Sus dos hijos no heredaron el gen artístico: uno, de 24 años, trabaja como bombero en Loja; otro (18) está en primer año de Medicina. Con ellos, cuentan sus allegados, mantiene una relación perfecta, sin reproches y con la comprensión como norma.
Moratalla vive una segunda juventud en su nuevo puesto de director del centro cultural más grande de Andalucía. Con la ilusión intacta. No echa de menos la política. Es más, la considera una etapa "zanjada", suele decir a su entorno, aunque como militante del PSOE siga ligado a las actividades del partido.