JORGE PARADINAS
Quien ´inventó´ los días de 24 horas -si es que realmente fue un invento de alguien- seguramente lo hizo con el utópico propósito de complacer así a la humanidad entera en sus quehaceres diarios. Con lo que no contaba era con la posibilidad de que en el planeta existiesen personas con excesivo apego al trabajo, seres a los que las mencionadas 24 horas diarias se les quedan escasas. Pedro Benzal, actual delegado provincial de Cultura, no padece de hiperactividad, pero quienes le conocen, los que le acompañan de forma asidua, confirman que le faltan horas. Su agenda casi siempre echa humo y su coche no para de hacer kilómetros.
Benzal, maestro de profesión y vocación, un hombre que dejó aparcada la docencia con la intención de volver algún día -quizás no a mucho tardar-, se reconoce ´preso´ de sus obligaciones actuales, a las que destina todo el tiempo posible. Sus allegados aseguran que la dedicación y la capacidad de trabajo son sus mejores avales. De hecho, cuando se vuelca en un proyecto es difícil convencerle para que se tome una tregua. "Si le piden que haga un esfuerzo, lo hace. No sabe decir que no", aseguran de él.
Llegó hace ya dos años y medio a la Delegación de Cultura en sustitución de su amigo José Antonio Pérez Tapias -ambos fueron compañeros de clase en la Facultad de Filosofía de la UGR y sus mujeres compartieron igualmente estudios de Magisterio- y desde entonces su presencia se ha hecho notar. No es precisamente un delegado ´anónimo´.
En el momento en el que recibió la llamada de la Junta para encabezar la Delegación de Cultura era director del instituto Zaidín-Vergeles. Algunos pensaron cuando fue nombrado que su salto desde la docencia hasta un cargo público era demasiado arriesgado, ya que debía encargarse de la cultura y el patrimonio, asuntos tan relevantes y al mismo tiempo delicados para la provincia, pero probablemente lo que desconocían los mencionados escépticos es que Benzal ya tenía una amplía experiencia política a sus espaldas. Entre otras cosas, porque fue parlamentario andaluz por Córdoba de 1996 a 2000.
Lo cierto es que Benzal ha demostrado con el paso de los meses que suma virtudes para estar al frente de una administración. Se trata de una persona correcta y siempre accesible, pero, ojo, no es una ´hermanita de la caridad´. También sabe sacar el carácter cuando es preciso. Desde que está al frente de esta administración no ha rehusado la confrontación con quienes se postulan en contra de los proyectos culturales y patrimoniales de la Junta en la provincia o, según entiende él, los intentan torpedear. En el Ayuntamiento de Granada lo saben bien...
Benzal nació hace 55 años en Córdoba, aunque pronto se desplazó con sus padres y sus cuatro hermanos a una pequeña localidad de esta provincia, Villaharta. Su padre trabajaba en la cercana central térmica de Puente nuevo. Sus años de infancia y adolescencia fueron un continuo hacer y deshacer de maletas, puesto que tras estudiar parte del Bachillerato en Hinojosa del Duque (Córdoba), culminó estos estudios en Osuna (Sevilla). La vida de Benzal, como la de tantas otras personas, llegó a un punto que seguramente marcó su devenir futuro cuando tuvo que elegir entre estudiar la carrera de Sociología en Málaga o Filosofía en Granada. En dicha encrucijada finalmente se decantó por la UGR. Esta decisión no sólo marcó su llegada a Granada, sino que también le permitió conocer a su mujer, criada en el Albaicín.
Candidato. El joven Benzal, una vez licenciado, tenía las ideas claras sobre su futuro como maestro. Se declara, de hecho, enamorado de la docencia, en especial de las enseñanzas medias, las de instituto, a las que sólo ha abandonado temporalmente por la política. Su aventura en este ámbito comenzó en 1995 en Lucena (Córdoba), donde llevaba ocho años como director del instituto local. Pedro tan sólo estaba afiliado al sindicato UGT, pero empezó a colaborar, poco a poco, con la agrupación socialista del municipio. Permaneció ´a la sombra´ hasta que en 1995, en plena crisis del PSOE a nivel nacional, aceptó la petición de sus compañeros para encabezar la lista socialista en las elecciones municipales. Su partido. obtuvo ocho concejales por nueve del PP y hubiese sido alcalde de no ser porque los populares pactaron con IU.
Esta experiencia en Lucena sentó las bases de su trayectoria política, que ha alternado con la docencia. De 1996 a 2000 fue parlamentario andaluz por Córdoba pero, una vez agotada la legislatura, decidió regresar a la enseñanza. Lo hizo en el IES Zaidín-Vergeles., lo que suponía su asentamiento definitivo en Granada, ciertamente ansiado por cuestiones familiares. Los últimos años de este repaso a su trayectoria son un claro ejemplo de que nunca se puede descartar nada en la vida: en 2001 fue elegido director de su instituto y todo hacía indicar que la política era una experiencia pasada para él, pero fue elegido en 2006 para sustituir a su amigo Pérez Tapias a frente de la Delegación de Cultura.
Desde entonces, Benzal, aficionado como su padre al flamenco -también le apasiona el senderismo y no suele fallar en su compromiso de recorrer unos 25 kilómetros al menos un sábado de cada mes- centra todos sus esfuerzo en la promoción cultural y la defensa del patrimonio provincial. Es consciente, además, de que dirige una de las delegaciones ´fuertes´ de una provincia que no puede presumir, por ejemplo, de una industria fuerte. Trabajo y proyectos que sacar adelante seguro que no le van a faltar. Él acepta el reto.