JUAN SANTAELLA PORRAS
Es imposible realizar esta función al mismo tiempo, físicamente; aunque sí hay personajes con aptitudes suficientes para realizarla habitualmente, por muy difícil que parezca. Son los denominados tira levitas, personas sin criterio y con poca formación que lo mismo defienden una causa, que la contraria, según convenga a sus intereses particulares. Algún día dedicaremos un espacio para su análisis, porque suelen merodear en los aledaños del poder, sea económico o político.
Sorber y soplar al mismo tiempo es lo que pretenden las Administraciones Públicas; la estatal, provincial o municipal cuando, en época de crisis, como la actual, quieren mantener sus gastos con unos ingresos que se ven reducidos a la mitad. Justo lo contrario que hacen las sufridas familias españolas, que ajustan el cinturón y gastan conforme a los ingresos del momento. Seguramente este es el motivo por el que el consumo general de un país disminuya, en consecuencia la producción se venga abajo, y se empiece a generar un desempleo generalizado.
A nadie se le ocurre, si sus ingresos provienen de dar un servicio a sus clientes, subir al doble el precio, a la mitad de los usuarios porque la otra mitad ya no solicite los mismos, salvo que usted sea la Administración, que es lo que practica. Como tiene menos ingresos al recaudar menos impuestos, los sube para los que siguen tributando.
Aunque parezcan medidas por razones sociales y ajustadas al principio de solidaridad, no lo son. Llama la atención los datos publicados sobre el coste de la Administración Pública del AEB Business Scholl que pone de manifiesto el incremento de la masa salarial de los empleados públicos en la Administración española que ha crecido un 59,2 % en los últimos ocho años, mientras que en Alemania, por ejemplo, subió solo un 3,3%.
El Estado de las Autonomías tiene como consecuencia una duplicidad en la Administración, es el peaje que debe pagarse por la descentralización, pero ha debido de ponerse en marcha una normalización administrativa que no se ha hecho, y menos, permitir que las administraciones periféricas siguieran incrementándose. En su día se planteó la supresión de las diputaciones, pero nadie pudo pensar que el nuevo poder autonómico creara una doble burocracia provincial. Son necesarias medidas de austeridad pública que no se ven por ninguna parte. Son los mismos coches oficiales, los mismos cargos públicos, asesores, jefes de gabinete, escoltas, gastos de publicidad y demás despilfarros. Y lo mismo da estar en recesión que no.
El Estado en estos Presupuestos Generales va a ingresar la mitad de lo que va a gastar, pero al mismo tiempo tanto la Junta, como la diputación o el ayuntamiento se afanan por mantener el mismo gasto, sin poner en marcha medidas que reduzcan el gasto público. Así nos va.
[Juan Santaella Porras es abogado]