ANTONIO SÁNCHEZ TRIGUEROS
En estos momentos de tristeza por la desaparición de Francisco Ayala prefiero dar un giro a la memoria y recordar la felicitación festiva (´Días felices´) que le envié con motivo de uno de los honores recibidos en los años noventa, a cuyo acto solemne no pude asistir. En unas líneas trataba de caracterizar el conjunto de la obra del autor de ´Los Usurpadores´, sirviéndome de los títulos de sus volúmenes narrativos y partiendo de una cita un tanto insólita pero cierta de su querido maestro Ortega y Gasset. El texto, que divirtió no poco a don Francisco, decía más o menos así:
Refiriéndose a la materialidad de la filosofía, decía Ortega que ésta, la filosofía, "es un sistema de acciones vivientes, como pueden serlo los puñetazos, sólo que los puñetazos de la filosofía se llaman ideas". En este sentido Francisco Ayala siempre ha sido bravo "boxeador" de ideas y "ángel" de la cultura española, "cazador" de razones "en el alba" democrática de España, brillante cronista de tantas "muertes de perro" de nuestra historia, agudo lector e intérprete en los posos del "fondo del vaso" de nuestra realidad más viva y agente crítico en "el jardín de las delicias" del hombre contemporáneo.
Permítaseme que me valga ahora del juego literario para encubrir la pena.
[Antonio Sánchez Trigueros es catedrático de teoría de la literatura]