JOSÉ LUIS SERRANO
Sin poder imaginar que iba a ser reformulada cincuenta años más tarde por un presidente de la República francesa, Hans Kelsen respondió a la cuestión en su día: "Ser francés –dijo– es tener pasaporte francés". De otra manera: para un estado cualquiera no hay más identidad que la que le da su constitución.
Esta respuesta es la única que puede dar desde hace dos siglos el paradigma liberal republicano. En democracia, la identidad individual es un derecho fundamental que el estado sólo puede proteger. Mi patria o mi matria, mi lengua, mi cosmovisión, mi religión, mi identidad y mi propia imagen es algo que yo elijo. De la misma manera que no puede imponer una religión, el estado constitucional sólo tiene la obligación (nunca el derecho) de remover los obstáculos que puedan impedir el libre desarrollo de la personalidad.
La pregunta de Sarkozy por lo tanto o es capciosa o no es constitucional. Tiene debajo una realidad social: el 13 por ciento de la población es inmigrante. Hay también una intención política formulada por el propio Sarkozy: "No tengo ninguna intención de dejar a la extrema derecha el monopolio de la identidad nacional". O de otra manera: quiero que los electores del Frente Nacional sigan votándome. Muy bien, pero la pregunta no es republicana.
Y debajo de la pregunta hay también un paquete de medidas que consisten en definitiva en un endurecimiento de la política de extranjería. Una serie de reformas del derecho de extranjería similares a las italianas, pero menos vistosas; y similares a las españolas aunque no tan secretas. La implementación de este paquete y la gestión de la pregunta ha sido encomendada a Eric Besson, antiguo dirigente socialista y hoy ministro (fíjense en el nombre) de Inmigración e Identidad Nacional.
Los socialistas franceses desconfían, pero Segolene Royal ha pedido a sus compañeros de partido que participen en el debate y que den su opinión. "El concepto de nación es originariamente de izquierda" –ha declarado. Cierto, pero no es de izquierda el concepto de estado-nación, ni el nacionalismo de estado. Salvo que por izquierda se entienda jacobinismo.
Miedo me da la traslación a España de este debate. Imaginen: Rajoy, presidente (no de la República, claro), un ex socialista de ministro de Identidad Española: Rosa Díez... Mejor que no sigamos hasta la próxima semana.