ENRIQUE ÁRBOL
No hay problemas benditos. O son problemas o no lo son. Digo esto porque escucho que la llegada de Ighalo es un bendito problema para Tomé, que ahora tendrá que decidir qué delantero será titular, o incluso si son varios de ellos, y a quien manda al banquillo. Tomé tiene un serio problema, se le viene encima una situación difícil de gobernar, una papeleta desagradable que deberá salvar con buena nota para que no afecte al rendimiento del equipo y la unidad del vestuario. Es lo que hoy llamamos un marrón, vaya.
Si Ighalo no juega no hay problema que valga, es decir, que si va entrando en el equipo poco a poco y espera su oportunidad nadie se sentirá agraviado o dolido. Les pongo por ejemplo el caso de Lucena, que encontró la titularidad por la expulsión de Amaya y luego la perdió por idéntica circunstancia y ya no ha podido meter cabeza en el once ante la solidez de la pareja de centrales. Podemos decir que su entrada y salida del equipo fueron por causas naturales derivadas del desarrollo del juego.
Pero en este sentido creo que Ighalo va a jugar por decreto. No debemos perder de vista que todo esto es el negocio de Gino Pozzo y Quique Pina, que quieren al Granada en Primera –eso está claro– y necesitan promocionar sus jugadores para revalorizarlos en el mercado, venderlos y ganarles dinero. Esto es o será una empresa que vende futbolistas, así que Nyom, Benítez o Ighalo, propiedad del Udinese de Gino Pozzo, son mercancía potencialmente rentable por la que hay que apostar obligatoriamente. Tomé, que es inteligente, sabe de qué va la historia y no hará falta recordarle los millones de euros que hay en juego si el nigeriano explota. Blanco y en botella.
Ahora bien, cómo le hacemos hueco a Ighalo. Piensen y ayúdenme. El nigeriano, Tariq y Berrocal son tres ´nueves´ natos incompatibles en el actual sistema rojiblanco. El rival más débil es Berrocal, obediente y disciplinado, que pronto podría verse relegado directamente a la grada, como le pasa a Plata. Digo esto porque con el actual 4-2-3-1 no es frecuente ver a dos centrodelanteros sentados en el banquillo. Uno sobra pero Tomé, sensato y sensible con los méritos acumulados, no quiso dejar en la pasada jornada a Jesús Berrocal en Granada sencillamente porque no habría sido justo.
Tariq es insustituible. Hace jugar a todos los que están a su alrededor, interpreta muy bien el juego de espaldas al arco, es generoso, tiene gran visión y abre huecos para las rupturas desde los costados hacia adentro y de los centrocampistas. Es el gran eje del ataque del equipo. Su salida del campo cambiaría la forma de jugar del Granada CF. Ighalo ofrece más posibilidades a la contra, pedirá mucho la pelota al espacio en desmarques de ruptura pero entrará mucho menos en juego y en situaciones de ataque posicional se perderán alternativas y dinamismo.
Casares se ha asentado en el once y Felipe está creciendo e hizo en Jerez su mejor partido... pero será el sacrificado. Creo que la decisión más diplomática será la salida del once titular de Felipe Sanchón. Si Tariq, Ighalo y Benítez son incuestionables, sólo quedan Felipe y Casares. Me decanto en el equipo por el segundo porque está demostrando mejor forma, más chispa y más gol que Sanchón, además rompe casi siempre hacia adentro cubriendo así la zona de enganche y dejando la banda para las llegadas en la mayoría de los casos de Nyom. Con Granada haciendo ayudas por detrás y Mainz en permanente guardia, el antílope francés se convertirá en el extremo del equipo.
Dicho todo esto, Ighalo y Tariq pueden arreglárselas juntos arriba en algo más parecido a un 4-4-2. Por alto, Tariq gana o toca todos los balones y la velocidad de Ighalo puede ser decisiva. En ataque posicional, las caídas a tres cuartos de campo de Tariq abrirán espacios al nigeriano, que también se aprovechará de la velocidad de pensamiento del ariete y su excelente primer toque.
Veremos lo que pasa. Sería muy valiente y hasta comprometido por parte de Tomé mantener el once titular que ya lleva varias semanas carburando a la perfección. Entiendo que le hará sitio al nigeriano, así que habrá que intentar mantener la unidad en el vestuario y evitar que los jugadores tengan la sensación de verse relegados al banquillo por los intereses de la empresa y no por su rendimiento en el campo. Es un marrón para Tomé, un problema con todas las letras.