PACO CABEZAS
Hace algún tiempo escuche a alguien decir que “lo inteligente es ser del 74”. En ese momento pensé en cuántos tontos había en Granada, cuántos tontos estábamos en Granada. Como al final somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestros silencios, con el transcurrir del tiempo cada cual esta donde le corresponde, unos donde siempre y otros tratando de acomodarse.
Los granadinistas hemos tenido que sortear muchos obstáculos. Se nos ha insultado y vilipendiado por defender a nuestro Club, al de nuestros ancestros, y negarnos a su desaparición. Algunos, desde una posición ventajosa, nos negaban la posibilidad de opinar o bien menospreciaban nuestras palabras acusándonos de “talibanes extremistas”, entendiendo que el mandato constitucional que consagra la libertad de expresión y de opinión está pensado sólo para unos pocos. La llegada de nuevas tecnologías, donde todo el mundo opina con absoluta libertad, ha sentado muy mal a aquellos que no asumen que cualquier ciudadano pueda contradecir una opinión, comentarla e incluso ironizar sobre ella.
En el ámbito deportivo tampoco lo hemos tenido fácil, tuvimos nuestra “noche de los tiempos” y el “efecto 2000” tuvo consecuencias devastadoras, aquel 25 de junio, cuando las lágrimas afloraron en muchos ojos rojiblancos. Poco después y con el logro deportivo en el bolsillo todos los malos augurios se conjugaron para condenarnos cuando el lance deportivo ya estaba concluido. Los largos inviernos continuaban en Los Cármenes para 2000 irreductibles. En la parcela directiva hemos tenido de todo, desde presidentes ilusionados con sacar el Granada CF adelante, pero que chocaron con una ciudad y un entorno empeñados en no ponerlo nada fácil, hasta aquellos cuya ruindad nos ha sonrojado a todos.
Para los que en algún momento tuvieron dudas al decir que hemos peleado por aquello en lo que creemos, por un sentimiento que trasciende lo material y que nos une desde hace varias generaciones, que esta bendita locura nos ha llevado a luchar contra molinos de viento, pero seguimos aquí… seguimos en pie.