El último minuto

Los largueros de Fatty

Quien proyectó el Nuevo Estadio de los Cármenes no tenía ni idea de fútbol. Le habría bastado con visitar algún campo inglés para entender la complicidad de la piedra con las emociones

 08:43  
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto

FERNANDO VALVERDE Hasta que un estadio no alberga un fantasma su apariencia teatral es opuesta a cualquier tipo de emoción. Las construcciones nuevas, aunque más cómodas, hacen el fútbol más lejano, como si el corazón del público permaneciera aún en un lugar más viejo, con más encanto.

También sucede con los campos abiertos. Parece que sus huecos y sus esquinas son lugares por los que se puede escapar la magia. Por todo eso, me atrevo a decir que la construcción del Nuevo Estadio de los Cármenes fue proyectada por alguien que no tenía ninguna idea de fútbol y que no se molestó en visitar algunos de esos estadios en los que sí que pueden esconderse los fantasmas sin que se los lleve el aire o el frío.

Quien proyectó las gradas del estadio rosa, que tendría que ser rojiblanco, a buen seguro que no estuvo nunca en Stamford Bridge, el templo del Chelsea. Los campos de fútbol ingleses son diferentes, son exactamente eso, campos de fútbol. En ellos se respira la magia del tiempo y un partido deja de ser un juego o un espectáculo para convertirse en algo mucho más serio.

Cuentan que hay un fantasma en Stamford Bridge que salvó la vida a Peter Cech tras aquel golpe que le destrozó el cráneo. Se trata del espectro de uno de los hombres más representativos de la historia del club, un portero inolvidable capaz de protagonizar una leyenda.

William Henry Foulke medía 1,90 metros y pesaba 160 kilos. Su envergadura no supuso ningún problema para que se convirtiera en uno de los porteros más importantes de su época en Inglaterra. De hecho, llegó a debutar con la selección inglesa, con la que jugó en tres ocasiones. En 1905 fue fichado por el Chelsea, equipo en el que cambió algunas ideas sobre el fútbol. Foulke fue el primero en poner en juego el balón con el popularmente conocido como “bombo”. Gracias a ello, se convirtió en el primer portero capaz de atravesar el medio del campo con su golpeo.

No fue la única anécdota que hizo a Williams Henry Foulke diferente. Su dificultad para moverse, su paso lento de ogro, propició que el club colocara recoge pelotas detrás de su portería, otra práctica que no era normal en aquel tiempo. Por último, a Foulke lo recuerdan como un auténtico para penaltis al que temían los delanteros.

Como la mitología no se construye con historias normales, con hechos antológicos que pasen a la historia de los libros de fútbol, sino más bien con historias que el aficionado va contando de generación en generación provocando la sorpresa de un niño o la sonrisa cómplice de un adulto, Foulke ha pasado a la historia del fútbol por otros dos episodios.

Fatty, El Gordito, como lo llamaban los aficionados del Chelsea, obligó a la suspensión de un partido cuando su equipo estaba perdiendo. El enorme portero se colgó del larguero y lo quebró, haciendo imposible que continuara el juego. A partir de aquí la historia de Foulke se diluye, pasa a formar parte de los aficionados y se convierte en voces que recorren las gradas de Stamford Bridge, en las que no existe ningún hueco por donde puedan perderse.

Hay quienes dicen que Fatty lo hizo a propósito, incluso algunos recuerdan que sus padres o sus abuelos les contaron que volvió a hacerlo en otra ocasión, algunos años después. Existen historias de todo tipo sobre Fatty, convertido ya en un fantasma. Un día madrugó y se comió el desayuno de toda la plantilla. Nadie ha sido capaz de concretar si fue antes o después de su muerte, en 1916. Las versiones varían y la imagen de Fatty deja de ser la de un hombre del tamaño y el peso de un oso para convertirse en la de un fantasma intangible, dependiendo del hilo de voz que lo describa. Tampoco existe unanimidad sobre los motivos de su muerte. Para unos murió a causa de su obesidad, que se acentuó tras su retirada del fútbol. Otros achacan su fallecimiento a una cirrosis hepática causada por sus interminables tardes de cerveza. Por el contrario, todos coinciden en que sin él Stamford Bridge no sería lo mismo, ni el Chelsea, ni los largueros.

COMPARTIR
 
  HEMEROTECA
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  LOCALIZACIÓN      PUBLICIDAD  CONTACTAR  
laopiniondegranada.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de laopiniondegranada.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad