ENRIQUE ÁRBOL
Fue emocionante vivir en directo la tarde de fútbol del pasado domingo. Con los números en la mano, ya sabemos que fue un día histórico porque nunca antes se habían marcado siete goles en Segunda B, y emocionalmente fue un momento muy especial porque los aficionados ya se han convencido del todo de que este año debe ser el del ascenso. Si lo piensan fríamente, sólo fue una victoria ante un equipo menor que da tres puntos, lo mismo que el uno a cero ante el Lucena. Es normal que el público quisiera hacer la ola y brindara hasta la borrachera por el atracón de fútbol y goles, pero no debemos perder la cabeza.
Recuerdo que el equipo tuvo algunas dudas antes de encarrilar el partido, tuvo problemas en la circulación del cuero y parecía incapaz de generar situaciones de ventaja en las bandas, como atascado y lento. Los dos primeros goles aclararon el panorama y deshicieron el cobertizo de paja que planteó el Águilas, frágil y desmoralizado. Luego llegó un ciclón de fútbol que alborotó todos los flequillos de Los Cármenes. Tocó jugar a favor de viento, sin oposición y sin elementos suficientes para establecer un juicio de valor ajustado. Eso sí, la tarde permitió a muchos futbolistas reencontrase con su mejor versión, algo que debe agradecer el equipo en lo sucesivo.
El partido me resolvió varias dudas. La primea es que Javi Casares no es un futbolista de banda, es un segundo punta perfecto para jugar con Tariq. Veloz, listo, con la pelota muy pegada al pie, imprevisible, con gran cambio de ritmo y potente disparo con ambas piernas. La banda derecha y el doble pivote son ahora los caballos de batalla de Tomé, donde todavía no ha dado con la tecla.
La derecha se la van a disputar Martín Ortega, Felipe y Joselu. Martín ha sido el que más oportunidades ha tenido. Es el más rápido pero no ha estado acertado ni desequilibrante. Felipe parece que se siente más cómodo en el centro y alternaría bien con Casares, aunque no me lo imagino galopando pegado a la cal. Digamos que es menos extremo y le gusta romper hacia adentro. Joselu tendrá su oportunidad. Prefiere la izquierda a la derecha a pesar de ser diestro. Gustó mucho en los minutos que jugó ante el Águilas. Puede que ahora llegue su momento porque ni Martín ni Felipe han brillado.
El enorme partido que jugó Jonathan Martín ´Granada´ ante el Águilas le mete de lleno en la pelea por el doble pivote titular. Granada garantiza un despliegue físico superlativo y un eficaz trabajo defensivo, pese a que no está tan dotado para mover el equipo como Pérez, Cámara o Torrecilla. Creo que Jonathan, que además es un chaval estupendo, jugó el domingo por encima de su nivel, le salió todo, es de esos partidos que uno termina diciendo: "´lavín´, no me lo creo ni yo". Aportará mucho al equipo y, como en Ceuta, en algunos campos jugará por delante de la pareja de centrocampistas.
Vaticinio. Ayer telefoneó a la redacción Juanjo Enríquez. Tiene guasa. Llegó provocando a la sala de prensa, no dejó títere con cabeza en tres minutos y luego se fue en busca de Pina y Antonio Vicente armando gresca cercana a la pelea. Llamó para contarnos su vida y los problemas que tiene con Pina de una relación laboral anterior (sustituyó a Lillo en el Ciudad de Murcia en enero de 2004): que si aún le debe dinero, que si Pina y Cordero son esto o lo otro. Se afanaba en explicar que si no hay ascenso, esto se quedará como un solar. Es posible que sea verdad, que si no hay ascenso este año o el que viene, el italiano se irá con todo su séquito y dinero. Vale. Pero, ¿cómo estábamos antes de que ellos llegaran? ¿Habría sido posible ganar 7-1 al Águilas? ¿Y aspirar al ascenso de forma tan rotunda?
Si no hubiesen llegado Cuerva, la gestora, Pina y Pozzo estaríamos en Tercera en el mejor de los casos, descendidos por impago. Habríamos perdido este sábado en el campo del Carboneras y sufriríamos las decisiones de algún mangante que ya estaría en Recogidas prometiendo el oro y el moro. Habría 500 haciendo la ola y dándose vidilla en su foro mientras el resto del mundo estaría pendiente del Canal Plus Liga. Queremos ascender y salir ya de este lodazal maloliente. Estamos en una situación que ni soñábamos hace unos meses. No tenemos tiempo de pensar en pasados turbios o limpios. Me da igual quién nos lleve a Primera, aún a riesgo de que se vaya si fracasamos.