EDUARDO M. ORTEGA MARTÍN
Este sería el mensaje claro y nítido que Granada, como muchas otras provincias de Andalucía, necesita fomentar. Fomentar todos aquellos recursos endógenos disponibles como son el turismo rural, el paisaje, recuperar las antiguas costumbres y fiestas, y sobre todo abrir el turismo y su oferta de manera más amplia y diversa.
Frente a fenómenos como la globalización, elijamos el de la singularización, elijamos lo nuestro, lo particular de la tierra. No podemos sólo dar el pez, sino también apostemos por dar una caña, un medio de información y vida a quién está parado. Coordinar mejor las actuaciones de las distintas administraciones locales y autonómicas, crear un panel de precios atractivos, fomentar lo eco y lo rural, y ampliar la variedad de nuestras ofertas son el reto para no estancarse y crecer. Sostener al pequeño y mediano comercio tradicional, frente al gran crecimiento de las grandes superficies parece también una necesidad.
Ahora se habla por los expertos de desarrollo sostenible o sustentable, de avanzar sin agotar los recursos. Granada tiene playa y montaña, Vega, sol, agua, y mucho arte e historia, un poco de todo. No todo van a ser ladrillos, también hay necesidad de ocio, fiesta y cultura. El flamenco no es una afición de unos cuantos iluminados del cante y la guitarra, puede ser también un punto de apoyo, un acicate para conocer lo nuestro, nuestra tierra. Apostemos por ende por el avance y desarrollo de nuestras gentes, nuestros barrios, caminos, monumentos, paisajes que palpitan al unísono etc… Que en definitiva son nuestras gentes, nuestro pueblo, nuestras raíces, nuestra cultura, nuestra tierra.