JAVIER REDONDO
Me gustaría empezar felicitando a La Opinión por su nueva y valiente apuesta. Ojalá olvidemos pronto los tiempos en los que, en prensa local, el Granada CF tenía su huequecito escondido tras las noticias del deporte nacional. Y muchas veces, postergado a mayor gloria de otros equipos que, sin ser granadinos, aquí jugaron pero a casi nadie interesaron. Creo que esta iniciativa aportará aire fresco y será atractiva para lectores y aficionados en general.
Quizá sea este otro síntoma del cambio de escenario que ha supuesto la llegada al Granada CF del proyecto encabezado por Gino Pozzo y Quique Pina. Imprevisible seis meses antes, cuando peor pintaban las cosas. A la anterior directiva, pese a su buen arranque y a sus buenos propósitos (sin reconocer lo bueno se pierde credibilidad para hacerlo con lo malo), se torcieron las perspectivas y la gestión a la vez que flaqueaba la aportación económica de Lorenzo Sanz. Llegando a una grave situación en la que peligraba incluso la supervivencia del club. Afortunadamente, la gestión valiente –y aún inconclusa- de la Gestora liderada por Ignacio Cuerva salvó milagrosamente los muebles, y de su mano aparecieron los que pronto deberán ser máximos accionistas del Granada CF SAD. Y si la magnífica plantilla de jugadores que ahora tenemos toma conciencia de la categoría en la que juega, y que en ella cada punto hay que sudarlo, ojalá lo sean ya en Segunda División A.
Que no se interprete como un ataque, sino como una defensa: Hay quienes hasta hace muy, pero muy poco, abogaban por la desaparición del equipo estandarte de la ciudad y la promoción de, digamos, "otras soluciones" al margen de nuestro querido Granada CF. Lo gracioso es que unos pocos aún pretendan sostener una "caza de brujas" contra aquellos aficionados –entre los que me incluyo– que con más ardor defendieron siempre la supervivencia del Granada CF, por encima de cualquier otra circunstancia. Con aciertos… y con errores, ¡por supuesto! Muchos granadinistas han sido tachados de radicales (¿por defender sin violencia a nuestro club?), trasnochados, talibanes, perros del hortelano, terroristas (como suena)… Pero no andaríamos en general tan errados cuando las supuestas "soluciones saneadas" de los "tachadores" se han hundido estrepitosamente, mientras que el histórico club, al que tantas veces tacharon de inviable, resurge brioso. Hay quien nos tacha a algunos (al centenar de miembros de la Asociación Granadinista 5001, por ejemplo, los actores ocultados en la génesis de la gestora) de haber apoyado –hasta el final, según ellos– a Sanz, y ahora a Pina. ¡Pues claro! Como ya aclaró Fernando Valverde en estas mismas páginas hace poco, la cuestión no es ser de ni de Sanz, ni de Pina, ni de Cuerva ni de Candi… sino ser del Granada CF. ¿Tan difícil es? Como se indicó en la histórica asamblea de julio, se ha demostrado que la solución pasaba, sólo podía pasar, por el Granada CF. Que "teníamos razón". Entre "todos" los granadinistas que nunca dejamos de creer en el "club del 5001", se va a lograr lo que parecía imposible. Por eso, por mucho que algunos ladren y aúllen, sólo tenemos motivos para estar orgullosos. Siempre Granada CF.