ANTONIO ÁNGEL ÁLVAREZ BERENGUEL
Acaban de reformar la A-341 (Loja- Ventas de Zafarraya) a su paso por el puerto de los Alazores; sin embargo, se han vuelto a olvidar del ramal de poco más de un kilómetro que enlaza en este punto la provincia de Granada con Villanueva del Trabuco (Málaga).
Hace unos meses, ante el deterioro sufrido por las lluvias por el citado ramal, llamé a la Diputación Provincial de Granada: me dijeron que esa carretera no era de su competencia. Así pues, llamé al Servicio de Carreteras de la Junta de Andalucía; me llevé una gran sorpresa cuando me dijeron que ese ramal tampoco era de su compentencia y –para morir de pena– que llamara a Diputación.
Conclusión: nos encontramos con una carretera que no tiene padre ni madre, ni mucho menos padrino, y que por tanto nadie nunca se va a arreglar, porque a nadie se le puede exigir nada, ya que nadie la reconoce como hija.
Una carretera huérfana que soporta a diario un tráfico pesado de camiones de áridos y de hortalizas, así como un tráfico de turismos que quieren enlazar con la Costa o con la mismísima A-92M: increíble pero cierto.
Como diría el castizo, unos por otros la carretera sin barrer, y mientras tanto los ciudadanos sufriendo la inoperancia y la descoordinación de la Diputación de Granada y de la Junta de Andalucía.