FERNANDO DÍAZ DE LA GUARDIA
Si alguna vez la vida te maltrata,/ acuérdate de mí,/ que no puede cansarse de esperar/ aquel que no se cansa de mirarte”. El ofrecimiento es del poeta granadino y granadinista Luis García Montero y me permito robárselo para expresar el amor que por el Granada C.F. compartimos miles de románticos. La afición más paciente y enamorada de sus colores, la musa rojiblanca malquerida por el destino y abusada por el desatino, despierta del letargo comatoso y mira el porvenir sin miedo al cobrador del frac.
Todos aquellos que siguieron el camino recto de la lealtad se permiten ahora un regusto de confianza. Yo me hice periodista porque deseaba ‘radiar’ los partidos de mi Granada y siendo todavía adolescente colmé esa aspiración infantil. Ahora el club me regala el honor de conducir la presentación del equipo en un momento de histórica –que no histérica– inflexión.
Esta oportunidad representa una de las ilusiones más grandes en mis veinte años de oficio. Apenas puedo asistir a sus partidos porque resido a casi tres horas de aquí, pero cada domingo de liga me despierto con la misma inquietud de aquel chaval que desde ‘La General’ voceaba los goles del catalán Manolo cuando el último ascenso a Segunda.
El roquero Lapido escribe: “Faltan soñadores,/ no intérpretes de sueños”. El sueño ya está aquí, se ha hecho real, no necesita intérpretes como los sentimientos puros tampoco necesitan collar para guiarse: son libres y muchas veces no tienen explicación. Simplemente, no se cansan de esperar.