JAVIER CUERVO
Como en España el bipartidismo es maniqueísmo y bipolaridad nos quieren dividir entre el veraneo de chiringuitos y el de palacete del patrimonio nacional. Con desprecio al primero - que se refiere a Mariano Rajoy- habla Pérez Rubalcaba, ministro del Interior y con retintín del segundo -porque lo ocupa Rodríguez Zapatero- declara el secretario general del PP. Lo que hay detrás es la corrupción en España, asunto en el que hay gente que es bipartidista y quiere que se sepa y castigue la del otro.
La desfachatez del día es que el PP se queja de que la policía y los jueces sólo investigan la de los populares. Lo dicen para movilizar a su hinchada pero es como si la mafia rusa se quejara de que se la persigue más que a la colombiana y la gente honrada tomara partido. No se quejan de ese agravio comparativo los corruptos del PP sino la dirección del PP que tendría que ser implacable con el asunto o por lo menos aparentarlo. Si se hubiera echado la cuenta de cuánto le cuesta a cada español la corrupción acumulada se vería cuántos años se trabaja para seguir manteniendo un sistema sucio.
Para no hablar de lo detraído a los impuestos (porque no somos tan cívicos) piénsese que el 90% de las familias tiene piso en propiedad y un porcentaje muy alto de esas viviendas tiene un sobrecoste de corrupción o negritud que entra en la hipoteca y se multiplica por los intereses a lo largo de decenios. ¿Alguien prefiere que lo ganen los suyos a ahorrárselo? El PP defiende el honor de unos detenidos que fueron expuestos a ser fotografiados con esposas y en eso estamos de acuerdo los que no participamos de la fiesta bipartidista de ir al juzgado a gritar “presidente, presidente” o “delincuente, delincuente”. En cambio, cuando los jueces son más que amigos, empieza a verse la necesidad de los juicios paralelos para que se puedan condenar, al menos moralmente, algunas prácticas y a sus practicantes.