AGUSTÍN MARTÍNEZ
Parece mentira que a estas alturas de la película aún no tengamos claro en Granada que nuestro Ayuntamiento se ha convertido en un gran mecenas artístico. No hay manifestación cultural en la capital que no cuente con el manto benefactor del consistorio, lo que convierte a nuestra ciudad en paraíso de artistas de todo el orbe.
Ante semejante apuesta, resulta perverso pedir al gobierno municipal la retirada de cualquier obra de arte de nuestras calles, máxime cuando una de sus apuestas es llenarlas de hitos de la mayor calidad artística –fuentes, esculturas y bustos– que perpetúen la memoria de nuestros antepasados más preclaros.
No es difícil imaginar el desgarro que nuestro alcalde debe estar sufriendo estos días, al saber que la insensible Abogacía del Estado, pretende obligar al Ayuntamiento a retirar el monumento a José Antonio Primo de Rivera, realizado por Francisco López Burgos.
Deben andar pensando en el despacho de la Mariana que no hay derecho a que bajo el pretexto de cumplir con una ley tan "sectaria" como la de la Memoria Histórica se obligue a la ciudad a prescindir de uno de sus hitos más apreciados por los miles de visitantes que a diario llegan a Bibataubín para contemplar extasiados semejante obra de arte.
La culpa la tiene la Junta, o si no Zapatero, que no soportan comprobar como Granada agiganta su fama cultural de la mano de Torres Hurtado. Y es que no hay derecho a que el cumplimiento de ley alguna expolie de esta forma el patrimonio ciudadano. La pérdida que la retirada de semejante hito artístico supondrá para la imagen de nuestra ciudad en el mundo será sin duda irreparable.
Pero es que además de tanta incomprensión nuestro muy artístico equipo de gobierno tiene que soportar que se cuestione el valor innegable de la obra de López Burgos y que haya catedráticos de escultura que la consideren dentro de la "estética de cartón piedra del fascismo".
Retirar el mencionado monolito sería un auténtico atentado a la cultura universal, no así la placa que cuatro "rojos de mierda" colocaron hace algunos días en la tapia del cementerio en la que fueron masacrados varios miles de granadinos y que, como debe ser, nuestro ayuntamiento retiró con toda diligencia el pasado viernes. Vayamos a que la memoria sea para todos cuando algunos han hecho tanto por grabar la suya a sangre y fuego, sobre generaciones de granadinos.