ANTONIO CARRILLO DÍAZ
Actos vandálicos se repiten, sin sesión de continuidad, –como ha sido la quema últimamente de ocho contenedores, en el barrio de los doctores. Uno de los barrios obreros de Granada cuya población se ve incrementada en parte con la llegada de estudiantes, durante el curso escolar, a los que no seria atribuible ninguno de estos actos vandálicos. Sin embargo si lo sería aunque de una forma indirecta, a los locales de copas que últimamente han proliferado en la zona. Incluyéndose, este barrio, dentro de la “movida”, nocturna de Granada.
Estos locales que se dedican a vender copas, hacen un negocio limpio y rentable por el amplio margen de ganancia, e incluso me atrevería a decir, que, en algunos de ellos, meten “garrafón”. Lo tienen muy claro, se trata de hacer el agosto en pocas horas, vendiendo la mayor cantidad posible, incluidos menores, saltándose la normativa, y si alguno se pasa de la raya porque ya esta cargado, a la puta rue, lo que ocurra de puertas para fuera en absoluto les importa. Esta es la conciencia que existe de ciudadanía y civismo.
A partir de ahí que podemos esperar, imagínense el comportamiento que pueden tener unos jóvenes cargados de copas, –en muchos casos irresponsables. Que conste que con ello, no los estoy exculpando como verdaderos autores materiales de la quema de contenedores, rotura de discos o señales de tráfico, destrozo de papeleras y bancos para sentarse, así como de cualquier otro objeto inmobiliario, ocurridos asimismo con anterioridad. Por el contrario, trato de profundizar algo más, y hacer una reflexión acerca del posible causante de estos comportamientos.
La solución estaría en poner una mayor vigilancia policial con agentes de paisano en distintos locales para evitar, en primer lugar; –el fraude en las bebidas alcohólicas, la venta abusiva, incluida a menores–, contribuyendo a disuadir a los propietarios de los locales, así como impedir los actos vandálicos en la calle. Al margen de todo lo apuntado, me consta que una de las personas, más preocupadas y comprometidas con el barrio es el presidente de la Asociación de Vecinos, Manuel Morcillo, que día a día lucha contra todos estos inconvenientes.