ANTONIO BARROS MANZANO
Una vez más, Trinidad Jiménez, atractiva, elegante y ministra de Sanidad, aparece ante los medios para desplegar una cortina de humo; por cierto esta vez de manera literal, insertando como no, algunos cortinajes de toda la vida. Ahora Trinidad pretende salvarnos del “Maligno”, ese demonio de tirabuzones carmelitas a veces disfrazado con sotana blanca, otras con túnica marrón, que arde y echa humo desde el mismísimo Averno y que tan pingües beneficios reporta al Estado; la misma administración que hipócrita, lanza una lucha sin cuartel para hacernos creer que acabarán con él, de una vez y para siempre.
Trinidad con aire ceremonioso y circunspecto, intenta distraer al personal como mandan los cánones de la política en pleno perigeo del PP, escasez de vacunas y abundancia de paro. Pero que nadie se alarme, pues la intención del Ministerio de Sanidad, no es otra, que velar para que todos los espacios interiores y públicos de cualquier ámbito, queden libres de malos humos y las personas, que son las que verdaderamente interesan a Trinidad, también. Tan solo se autorizarán los humos y toda clase de contaminación normal y cotidiana: en los exteriores de todas las ciudades y pueblos del territorio nacional. Aquí y solo aquí se permitirá, haciéndolo cumplir con todo el rigor del que es capaz y atesora un Estado moderno y responsable.
Para que los ciudadanos se intoxiquen a discreción, con los humos de coches, motos, camiones, autobuses urbanos y otros vehículos a motor (de combustión, como tiene que ser). Se podrán “respirar” como no, los gases emitidos por calefacciones, aires acondicionados y otros artilugios que ayudan al bienestar de la comunidad. Entre los que deberíamos tener muy presentes los aeropuertos, fuente imprescindible para lograr el fin perseguido. De otro lado y en un apartado especial, Trinidad y su Ministerio contemplan como un buen suministro tóxico para nuestros pulmones, las fábricas variadas: cementeras, refinerías, centrales nucleares y ese largo etc que hace nuestra ordinaria vida tan normal e irrespirable.
Cuestión aparte por lo que parece, darán desde el Ministerio de Sanidad a las aguas “potables” contaminadas por nitratos, pesticidas, herbicidas y otros venenos usuales, que engrosarán epígrafes diferentes a los mas visibles como son los primeros (los humos). Y bueno, como han podido contemplar, Trinidad vela por nosotros como una madraza y al menos a mí, me habrán de faltar vidas para agradecerle el esfuerzo y pundonor mostrado contra el “Maligno”. En otro orden de cosas, la novedosa ruina les llegará ipso facto a muchos comercios, especialmente del ramo de la numerosa hostelería española sin apenas tener tiempo para reaccionar, por cierto todo sea dicho, en su mejor momento .
Aquellos que gastaron verdaderos dinerales y tiempo en acondicionar sus establecimientos contra el “Maligno”, serán los primeros en agradecer a la Ministra Trinidad, su gran labor; pues en el fondo sabemos, que Trinidad cuida de nosotros, vive desvelada por nuestra salud y eso, eso señores míos, es impagable.
Y no se confundan fumadores, nos veremos en el infierno, aunque ella esté en su particular cielo.