CARLOS LANDA
Menudo mes se julio de sobresaltos. ¡Y eso que uno gozaba de unas merecidas semanas de asueto junto a la familia! Por más que se quiera abandonar al placer de no hacer nada, no hay manera. O apagas el móvil o necesitas un plus de voluntad para no engancharte a internet y navegar por todas las páginas –sobre todo las de La Opinión– para estar al día de lo que sucedía en nuestra Granada deportiva.
Que si el histórico por aquí o por allá, que si la gestora hacía frente al pago a los jugadores, que si se volvía a estar agobiado y el GRCF otra vez está al borde de ..., que si aparece Quique Pina con Gino Pozzo, hijo del dueño del Udinese –como avanzó en su día La Opinión y más de uno no le dio crédito hasta que Pozzo apareció en rueda de prensa junto a Pina y a Ignacio Cuerva–, y más dimes y diretes como escribiría el maestro Carlos Tomás Romero (padre) –por cierto, un abrazo muy fuerte a la familia Romero Conde por la pérdida de Tomás–. Y no sólo llegaron Pina y Pozzo, sino que lo han hecho como un huracán.
“Queremos invertir en el Granada CF porque la ciudad es de Primera y la afición de Champions”, dijo Pina, quien insistió en que lo dará “todo por este club”, al que sitúa en Primera “en tres años”. Nada, que uno no podía levantarse de su asombro. Y para sobresaltos, el que tuvo que llevarse el bueno de Miguel Ángel Álvarez Tomé, que ha pasado de tener que dirigir a una plantilla justita, con un presupuesto muy ajustado –vamos, para salir del paso– a contar con un equipo “de ensueño”, como lo ha calificado mi compañero Javier Aguilera. Lo cierto es que del Granada CF ya se habla en gran parte de España. O al menos eso se refleja por los múltiples mensajes que he recibido estos últimos días de medios de otros lugares del país y amigos que llevan la elástica rojiblanca colocada allí donde habitan en la actualidad
Todo este huracán que ha desembarcado en nuestra Granada ha generado un plus de ilusión en la tan maltratada afición rojiblanca en los últimos años, lustros y décadas. Y es que en el mundo del fútbol el que manda es el balón, que entre o no la pelotita, que la fortuna también se sume y, sobre todo, que la gestión directiva también acierte. Es el momento de salir del pozo de la Segunda B, de volver a ver unos Cármenes repletos de seguidores y de demostrar que la afición rojiblanca no desmerece de otras. Mis hijos ya me han dicho que no quieren perderse ni un partido. La plantilla ya trabaja y la afición tiene que movilizarse también a pesar de que estemos en agosto.