RAFAEL SANTOS PÉREZ
Como bien dice el refrán, ya va siendo hora de que pongamos a remojar nuestras barbas. Si ha caído Cajasur, si la Iglesia ha cedido ante el partido, ¿qué podemos esperar los granadinos sino caer también en manos de Málaga? Por mucha fuerza que tenga Claret, lo cierto es que el presidente de la entidad pasará. Y CajaGranada dejará de ser granadina para convertirse en malagueña. No digo ninguna tontería. Ya hemos visto cómo Unicaja trabaja única y exclusivamente, para Málaga, lo que es decir que el dinero de todos los andaluces sirve para levantar el ‘milagro’ malagueño.
Todo esto, mientras nos hemos dedicado a despotricar a Sevilla, cuya caja también caerá en poder de la malagueña para completar el ‘ciclo’.
Creo, sinceramente, que hace falta una respuesta realista y contundente, fuera del voluntarismo personal del señor Claret, porque eso se acaba. Deberíamos llegar a un acuerdo ventajoso con Cajasol o con Caja Murcia para evitar la absorción. Y eso es posible, porque Cajasol, como CajaGranada, debe luchar por su independencia. Sevilla y Granada deben dejarse de enfrentamientos y de ‘cabeceras’ de nada y unirse contra el dominio malagueño diseñado desde la Junta por Chaves y ‘Mandatela’, mantenido ahora por su valedor y ‘gran patrono’, el presidente de Unicaja, capaz de todo con tal de no perder el puesto.