JOSÉ MANUEL CASTILLO
Despilfarro, oscurantismo y, ¿ torpezas financieras?.
El presupuesto de ejecución material del proyecto asciende a la cantidad de ochocientos ochenta y tres mil seiscientos sesenta y nueve euros con noventa y tres céntimos (883.669,93). Un buen negocio privado para unos pocos, por lo menos, la empresa contratista. Bueno, pues con la tercera parte se podría disponer de un verdadero parque público para disfrute de muchos granadinos y de nuestros visitantes.
Pero hay más. Este proyecto debería de estar financiado al 70% por la Junta de Compensación de los antiguos propietarios del ahora solar que, se me olvidaba, ¿qué pasó con estos fondos?.
Sin embargo, el Ayuntamiento recurre a los fondos Zapatero para la financiación de su proyecto. Por cierto, el Ayuntamiento de Granada está fuertemente endeudado y es el responsable directo de las dificultades financieras que tienen bastantes empresas granadinas. De todos modos, el Gobierno sólo libera, de momento, el 70% de los fondos. El resto se aportará al concluir la obra. En resumen, son muchos los ayuntamientos que temen tener problemas de tesorería al final del año, cuando tengan que adelantar los costes finales de los proyectos. Pues bien, la demora del último pago de estas obras va a crear más problemas financieros a las empresas subcontratistas de Granada.
Contra la razón y la historia. Según el Ayuntamiento, los vecinos de Bola de Oro podrán pasear dentro de poco por caminos acondicionados allí donde ahora sólo hay matojos y veredas de tierra y, por otro lado, van a ser atendidas las demandas de pistas deportivas para los jóvenes.
Cada vez que algún miembro de la CHG o del Ayuntamiento dice que os vamos adecentar, cauces o caminos, me pongo a temblar. En realidad, de lo que hablan es de asfaltar caminos, de embovedar y encajonar ríos, de cortar árboles, etc.
Yo les diría y digo, de verdad que os estamos muy agradecidos por vuestros desvelos por adecentar la naturaleza, pero os lo agradeceríamos mucho más si dejarais las cosas así. No nos asfaltéis más caminos ni veredas, dejadnos que nos llenemos los zapatos de polvo, no nos escondáis el río, no sacrifiquéis su ribera, etc… así nos gusta a muchos ya... Que no estamos hablando de la Gran Vía si no de la ribera del río Genil. No es tan difícil de comprender, ¿no ?
Granada para vivir. Lo que queremos los granadinos es que se restaure la ribera del Genil, no asfaltarla. Recuperar el río para el disfrute de la gente, con una ribera amplia, con árboles autóctonos, con bancos a su sombra, con vegetación de ribera o, como la denomina el Ayuntamiento, con matojos... Eso es lo que está haciendo el mundo civilizado. En su caso, gastar dinero para restaurar el río Genil para disfrute de todos y no para seguir destruyéndolo en beneficio inmediato sólo de unos pocos.
Un auténtico parque público en armonía con la ribera del río Genil y no el negocio privado proyectado, no es que sólo sea necesario, es
vital porque será el ejemplo de que una ciudad en armonía con la naturaleza es posible. Una Granada encantada por la gente, por la belleza,... en definitiva, por lo bien hecho. Pero una Granada científica cultural y ecológica, o sea, una Granada para vivir, se encuentra en las antípodas de que consintamos que se perpetre otro atentado más contra el río Genil y su ribera.
[José Manuel Castillo es Profesor de Economía Política y Hacienda Pública en la facultad de Derecho. Miembro y promotor de la Fundación Nueva Cultura del Agua]