JUAN JOSÉ PORTO
Por nosotros, por todos nosotros, ¡que no maten más! Que no nos digan otra vez que todo el peso de la Ley caerá sobre ellos. Que estamos llorando lágrimas de sangre. ¡Que no les den más medallas a los muertos! ¡Que ya no están, que no sentimos su palabra viva ni su ánimo caliente! ¡Que los políticos de oficio y beneficio no concurran una vez más a la convocatoria de la muerte sin preguntar a nadie a punta de pistola y a orillas del inquietante más allá. Que renuncien a su historia; la de casi todos. A su propia estirpe de hombres ejemplares, valientes y admirables, pero que, por Dios, si está, que no maten más. ¡Que los parlamentos les den la independencia! Esa improbable independencia traería más muertos. Todos contra todos. ¿Y si no?
Pero –otro pero– que les den la oportunidad de la independencia. Que renuncien a una historia mediomilenaria de la que han –hemos– sido protagonistas temerarios cientos de años antes de la locura del terror.
Yo sólo reclamo paz para todos… Ni el franquismo ni gaitas justifica esta espiral de fraticidio.
Los que engañan a los suicidas son chantajistas, mensajeros del pánico, de la muerte. Y la muerte les espera espiritualmente hablando. El chantaje perverso, la cobardía hacia quienes no estamos allí. El dinero de la puta serpiente de la muerte les impera.
Su afectísimo y seguro servidor. JJP.