EDUARDO TÉBAR
John Wilkinson podría estar impartiendo clases de literatura en alguna universidad inglesa. Atento a la jubilación, a sus 62 años. Demasiado tarde. Hace más de tres décadas que el frenopático guitarrista de Dr. Feelgood firmó un pacto vitalicio con su compañera más fiel: la Telecaster negra de aureola roja. Desde entonces conocido como Wilko Johnson, con la banda de Essex abanderó el ´pub-rock´. Primer movimiento disidente que rechazaba las tendencias progresivas de principios de los setenta. The 101 er´s –donde militaba el hoy colaborador del Zaidín Rock Richard Dudanski–, Eddie and The Hot Rods o los Feelgood reivindicaban la crudeza del rock n´ roll clásico. La brutalidad del ´garaje´. Los embates enardecidos del rhythm n´ blues. Las actuaciones tenían lugar en cubículos nocturnos de Londres, Canvey Island o Southen on Sea. Músicos cercados por el cableado. El germen del punk.
"Dr. Feelgood siempre ocupará un lugar especial en mi memoria. Duró poco, pero fuimos auténticos. Teníamos el mensaje", farfulla desde la capital inglesa el hombre de indumentaria negra, mirada batracia y deslizamientos convulsos. No son pocos los especialistas que le consideran el mejor guitarrista rítmico del mundo. Wilko toca sin púa, lo que le permite simultanear los solos y el soporte cadencioso. La gente ve a un tipo a las seis cuerdas, aunque parece que sobre el escenario hay una ´big-band´. "Resulta muy halagador que el público me diga esas cosas, pero estoy seguro de que existen muchos guitarristas que me superan".
Virtuosismo. Dr. Feelgood legó para la posteridad ´Stupidity´ (1976), obra maestra que encabeza casi todas las listas del mundo sobre los mejores discos de rock registrados en directo. "Estoy absolutamente convencido de que éramos un grupo hecho para las representaciones en vivo. El auténtico rock n´ roll es el que se crece en las tablas ante la audiencia", remata. ¿La fuente? Wilko reconoce por activa y por pasiva la identidad de su maestro: Mick Green, el reverberado guitarrista de The Pirates, responsable de las perlas cantadas por Johnny Kidd en los sesenta, como ´Shakin´ all over´. "El estilo de Mick Green es simple, directo y basado en los patrones más puros del rhythm n´ blues. Sin embargo, es muy difícil ejecutarlo. Trataba de copiarlo cuando era un chaval. Por él me dedico a esto".
Wilko sonríe ante las aseveraciones de Lester Bangs, el malogrado y lenguaraz crítico musical que consiguió desquiciar a Lou Reed. Según el desaparecido cronista de la Rolling Stone yanqui, los roqueros sofisticados cometían un error de base: asumir el arte como actividad solemne. Wilko Johnson lleva toda la vida exprimiendo piezas de guardería. ´Route 66´, ´Bye-bye Johnny´... "El álbum más exitoso de Dr. Feelgood fue ´Stupidity´. Me temo que el título lo dice todo", bromea.
Tras la desaparición de Dr. Feelgood, Mr. Viagra –así le bautizaron ciertos seguidores– inició una romería por formaciones de confesionalidad compartida. Tal fue el caso Solid Senders e Ian Dury and The Blockheads. Proyectos que cosecharon trabajos gloriosos, como el cotizadísimo ´Solid senders´ (1978). De los Blockheads mantiene a su inseparable bajista en la actualidad, el no menos diestro Norman Watt-Roy. Quienes recuerdan sus conciertos en el Madrid de La Movida destacan la figura de un Wilko Johnson desorbitado y espléndido en compañía de Irene, su esposa y manager en la época: "Con los Blockheads disfruté de grandes momentos. Eran buena gente".