EDUARDO TÉBAR
Los Sirénidos, el proyecto de fusión musical liderado por la jovial Maui, no para de recoger frutos después de una década de trabajo duro. La cantante y guitarrista apuesta por los trayectos largos en línea recta. Y el sistema funciona. Su personal propuesta de flamenco-jazz mestizo y aderezado con letras ocurrentes está calando en el panorama nacional. 'Un ratito más', el segundo disco de los granadinos, triunfa en los premios de la UFI (Unión Fonográfica Independiente), mientras que el rostro de la vocalista se populariza en la pequeña pantalla gracias al videoclip de ´Para no pensar´.
Mañana, Maui y los suyos abrieron el festival Mujeres en el Mediterráneo en el Anfiteatro Carlos Cano de Maracena.
–Es usted hija del guitarrista de Los Centellas y sobrina de Bambino. ¿Cuáles fueron los sonidos de su infancia?
–Los del flamenco. De pequeña me empapaba de Bambino o Los Perrate. Íbamos con nuestra música a bodas y celebraciones. Sin embargo, me he preocupado por estudiar violonchelo y el lenguaje del jazz. También he aprendido mucho de gente como El Puchero del Hortelano o la Flamenco Small Band.
–En su entorno circulan titanes como Jerry González, Caramelo de Cuba o Rubem Dantas. Menuda ONU musical.
–Cuando vamos a Madrid, solemos estar en casa de Diego Guerrero, guitarrista de la Flamenco Small Band. Él vivió con Jerry González en Granada. Siempre hay muy buen ambiente. Si se iba la luz en el estudio, nos íbamos a comer y seguíamos hablando de música. En mi próximo disco me gustaría contar con ellos para grabar algunas colaboraciones.
–Por ahora trabaja en la más absoluta autogestión. ¿Agotada?
–Sí, es una experiencia agotadora. Sin embargo, produce mucha ilusión la respuesta del público. También al contrario: frustra mucho esforzarse para nada. Resulta desbordante ser tantas cosas a la vez. Me encargo hasta de hacer los filetes ´empanaos´ (sonríe).
–No se quejará, ha recibido el reconocimiento al mejor álbum de flamenco en los premios de la UFI.
–Yo no creía en estas cosas. Pensaba que los premios se repartían por enchufe. Pero el disco les gustó de verdad.
–Y ahora hasta sale en una cadena estatal de televisión. ¿Se siente abrumada?
–Mi hermano mandó el videoclip a Cuatro. No esperábamos que nos llamasen, pero pasó. Firmamos un contrato editorial y ahora me reconoce hasta el panadero.
–A diferencia del mestizaje mayoritario, en Los Sirénidos se aprecia una inclinación jazzística. ¿Radica ahí el secreto de su identidad?
–Tengo una banda madura y con posibilidades. Los músicos no se conocían y está saliendo un sonido nuestro. No me gustan las etiquetas. Buscamos un proyecto de peso. Nuestro secreto son las letras, que transmiten positividad. Podemos pasar del flamenco al reggae sin ningún prejuicio.