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HEMEROTECA » |
EDUARDO TÉBAR La banda de LaMari propone un apetitoso “potaje” de músicas del hemisferio sur. Eso sí, bien pasado por el colador del pop. Tras superar un cáncer de mama, la cantante asumió el liderazgo del proyecto. Todavía saborea el éxito del álbum ‘Con otro aire’ (2007), un trabajo de larguísimo recorrido. María del Mar Rodríguez –así se llama en realidad la vocalista– recibió hace unos días la Medalla de Andalucía. “Es un reconocimiento que conmueve, sobre todo a la familia. Pero el acto fue bastante político y aburrido”.
- Todavía recuerdan en la ciudad su último concierto en la Copera, donde lloró por mantenerse en el escenario. Atravesaba un momento personal bastante chungo.
- Ahora estoy recuperadísima y me siento de puta madre, muy alegre y a gusto conmigo misma. Tengo muchas fuerzas para tirar adelante.
- Su relación con Granada llega hasta Estrella y Enrique Morente. ¿Le contagiaron de duende?
- Tuve el placer de conocerlos y hablar con ellos. Además, es un gustazo que nos regalaran su arte para el disco.
- También ha cantado ‘Cuando brille el sol’ con La Guardia. ¿Siente algún nexo con el rock patrio?
- La Guardia es un grupo emblemático de toda la vida. No importa que no tengan mucho que ver con mi estilo. Cuando me pidieron que colaborase, lo hice y me lo pasé igual de bien que en otra grabación. Me apasiona la música, sin importar si se trata de pop o flamenco.
- La música de Chambao se ha diversificado. ¿Qué queda de aquel ‘flamenco- chill’ que tanto entusiasmó a los rotulistas?
- Lo de ‘flamenco-chill’ es una etiqueta que llevo explicando desde 2001. ¡Fíjese si ha dado de sí! Empezó como una guasa para intentar definir un estilo de música que a nosotros nos pareció novedoso. Lo que queda lo tendrán que valorar ustedes. Yo me dedico a la música. Me gusta mucho componer y cuando me sale bien, lo disfruto como la creación más bonita.
- ¿Todavía se ve en tierra de nadie?
- Considero que tengo mucha mezcla de músicas. Mi base es el flamenco por haber nacido en Málaga y el hecho de venir de una familia aficionada a este género. También me interesan la música anglosajona, el mestizaje, el reggae y la chispa de los carnavales de Cádiz. De ese potaje de elementos salen mis composiciones.
- Sus ‘Papeles mojados’ se venden en el ‘top manta’. ¿No le asombra el ciclo de la canción protesta?
- Es una canción que habla del tema de la inmigración. Si uno viaja un poco y sale de su área, verá los problemas que suceden por ahí. Lo de los inmigrantes es una injusticia más. Yo lo veo mejor por la cercanía entre Málaga y Marruecos. Es un problema mundial. En las letras de Chambao está la preocupación por la comunicación entre los seres humanos.
- La costa malagueña representa el caudal de las grandes fortunas. Es curioso: tan cerca y tan lejos.
- Porque Málaga pertenece a un mundo desarrollado y Marruecos a otro subdesarrollado. Hay unos cuantos kilómetros de distancia que separa el mar, pero la realidad es totalmente distinta. Pero eso es así desde que el mundo es mundo. El rico se come al pobre, lo machaca y lo pisotea. África es rica en muchas cosas. Igual que Latinoamérica o la India.
- Más de un millón de discos vendidos es una cifra descomunal en España. ¿La popularidad afecta a los parámetros artísticos?
- Yo no me como tanto el coco. A mí no me ofende que alguien sea comercial. Mis composiciones no se devalúan porque vendan. Si funcionan en ese aspecto será porque hay un equipo de personas que encauzan bien la historia, además de la empatía de las canciones con la gente. ¡Parece que son incompatibles la originalidad y la comercialidad! Yo no pienso así, me parece una chorrada. ¡A quién no le gusta que el público escuche sus temas! Estoy muy satisfecha con lo que hago. Afortunadamente, en el grupo podemos comer de esto. Eso ya es de por sí un triunfo.
- Esa cantidad se le queda pequeña a Ricky Martin, con quien colaboró hace poco. Cuente, cuente...
- La película es diferente cuando se vive desde dentro. Es una persona encantadora, muy agradecida con su entorno, con todo lo que vive y lo que tiene. En especial por el cariño de la gente. Me trataron como una reina y me fue muy bien. Hice algunos conciertos y algo de promoción con él. En ningún momento me sentí inferior. Muchas veces, tendemos a endiosar y engrandecer a ciertos artistas. Pero todos somos personas. Sentimos y padecemos de la misma forma. Si algunos tienen más dinero es porque se lo han trabajado. Y la suerte que hay que tener en la vida, hay que llamarla, claro.
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