RAFA LÓPEZ.
Se caracterizaban por no utilizar guitarras y por sus himnos épicos no exentos de la solemnidad que imprime el piano. Ahora el trío británico Keane ha roto sus propios moldes estilísticos con ‘Perfect symmetry’ (Universal, 2008), su tercer álbum de estudio, en el que experimentan con influencias del pop de los 80 y echan mano del instrumento más característico del rock. El álbum ha ido directo al no 1 en el Reino Unido y en España encabeza las ventas de iTunes.
Tras el disco de platino en España por su debut, ‘Hopes and fears’ (2004) y el disco de oro por su sucesor, ‘Under the iron sea’ (2006), ‘Perfect symmetry’ supone un giro en el sonido típico de Keane. Sigue habiendo temas épicos, aunque también melodías pop que recuerdan a grupos de los 80 como Tears for Fears, Simple Minds o incluso Duran Duran. En palabras del vocalista Tom Chaplin, se trata de “canciones tristes que suenan alegres”.
La mejor muestra de esta evolución estilística es el tema de adelanto ‘Spiralling’, con un riff que recuerda al ra de tiempos pretéritos. La banda, que ha adoptado a un cuarto miembro, el bajista Jesse Quin, para la grabación del álbum, compró sintetizadores analógicos y otros cachivaches para experimentar, según se desvela en el DVD que acompaña a la edición de lujo.
Sus productores, entre ellos Stuart Pricey Mark ‘Spike’ Stent, les animaron a componer de forma espontánea, sin ser necesariamente fieles a lo que se espera de ellos. Viajaron a París y a Berlín, ciudad donde también encontraron la inspiración referentes suyos como U2, Depeche Mode e Iggy Pop. ‘Perfect symmetry’ contiene tal vez la melodía más redonda de este disco y es, según Tom Chaplin, “la mejor canción” que han compuesto
'Better than this’ y ‘You haven’t told me anything’ ejemplifican bien su querencia ochentera, mientras que la balada ‘Love is the end’ es una muestra de los Keane más clásicos y alude al sentimiento que mantuvo unido al trío pese a los problemas de alcoholismo de Chaplin.