ANA BERROCAL.
A finales de los noventa nacía un nuevo estilo, el post-rock, así bautizado pro el crítico musical británico Simon Reynolds; para ilustrarlo, Mogwai es uno de los grupos que primero sale a relucir. ‘Young team’ (1997), su debut, es un disco referencial y, aunque en sus siguientes álbumes han asombrado y decepcionado casi a partes iguales se les sigue considerando una institución del rock actual. La fuerza de su directo ya la demostraron en 2003 cuando participaron en el AV Festival, que entonces se celebraba en Fuengirola (Málaga).
Cuando empezaron a tocar juntos, casi quince años atrás, los miembros de Mogwai eran unos veinteañeros dispuestos a descubrir el lado salvaje de las cosas y obsesionados con los norteamericanos Slint, auténtica banda de culto y de las más innovadoras de los noventa. Los extremos que después servirían para definirles también estaban entre sus influencias: el rock duro y el rock depresivo les seducían de la misma manera.
Lo suyo es un juego de polos opuestos. Glasgow, la ciudad de la que proceden, podía presumir de una potente tradición de pop y gracias a ellos un público diferente miraba a la ciudad escocesa. Con la contribución de los canadienses Godspeed You Black Emperor! y los islandeses Sigur Rós, las bases de ‘Young team’ quedaron asentadas. Las atmósferas de poderosas guitarras enrarecidas con estudiadas dosis de ruido y distorsión en contraste con minutos de gran delicadeza encandilaron a los oídos más inquietos.
Hay más títulos imprescindibles en la discografía de Mogwai además del primero (reeditado el año pasado); ‘Come on die young’ (1999) y ‘Rock action’ (2001) destacan en las colecciones de muchos melómanos. Aunque la vigencia del subgénero del que fueron precursores esté puesta en duda, su destreza en directo puede garantizarles su permanencia en el presente del rock. Vienen a España a demostrarlo. Hay expectación.