memoria recuperada
La Opinión asiste al proceso íntegro de una exhumación, a cargo de expertos de la UGR, de tres fusilados de Beas que fueron enterrados en una fosa del cementerio de Diezma.
En los días que siguieron a la sublevación militar, sólo unos pocos en la localidad alpujarreña tuvieron conciencia de que se había desatado una guerra civil. La confusión facilitó los fusilamientos.
Manuel Parejo Muñoz tenía tan solo seis años cuando las tropas fascistas, recién sublevadas, asesinaron a su padre en Padul y fusilaron a su abuelo y a dos de sus tíos en la tapia del cementerio de Dúrcal.
La represión franquista se ensañó con la familia del teniente alcalde de Lanjarón, fusilado con tres de sus siete hijos en 1936. A otro de sus vástagos, apodado ´Germinal´, lo ejecutaron en el cementerio de Granada en enero de 1945.
Antonio Martín García, parlamentario socialista en las Cortes, fue asesinado por pistoleros el 20 de julio de 1936, el mismo día que las tropas militares se sublevaron contra las autoridades republicanas.
Siete hombres y siete mujeres, entre ellas Francisca Ruiz Barroso, ´Frasquita´, fueron ejecutados en el cementerio de Pinos Genil y enterrados en una fosa común de la que apenas se tenían datos.
Antonio Ruiz Blanco, trabajador del periódico republicano de Granada, corrió en 1936 la misma suerte que su director, Constantino Ruiz Carnero. El tipógrafo fue detenido y fusilado en el puente de Dílar.
Los padres y un hermano de Elena Jiménez desaparecieron en la navidad de 1936 como represalia a la muerte de un falangista durante un tiroteo con republicanos que se refugiaron en su casa de campo.
El asalto al Gobierno Civil el 20 de julio de 1936 descabezó el poder republicano y abrió un proceso sumarísimo que días después acabó con el fusilamiento de la cúpula del Frente Popular en Granada.
Un tribunal militar condenó a la pena de muerte a dos vecinos de Moraleda de Zafayona, Francisco Fraguas Márquez, ´el Moro´, y José Gallego Ramos, ´el Fresco´, por un delito de rebelión militar en un juicio sin garantías procesales.
Las familias de tres fusilados en Beas de Granada localizan la fosa gracias al expediente militar, recientemente hallado, que presentó como un tiroteo con maquis lo que fue una ejecución sumaria.
La madre y dos hijas de una familia de Chimeneas murieron fusiladas en 1937. Dos hijos de una de las hermanas fueron ´adoptados´, sin perder su identidad, por la familia de una celadora de la cárcel.