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HEMEROTECA » |
M. OCHOA Llega 40 minutos tarde a la cita. Pide disculpas y explica que ha tenido un día terrible. Horas antes había participado en la firma del convenio que permitía empezar las excavaciones en la fosa de Alfacar, donde se cree que está enterrado Federico García Lorca, los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas y el maestro Dióscoro Galindo. Al acto, el viernes en la Delegación de la Junta, acudieron decenas de personas expectantes y con ganas de charlar con ella.
Maribel Brenes preside la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (AGRMH), entidad que solicitó los trabajos de búsqueda por pedido de los familiares de Galadí. Y por ello está en el centro de la escena en los últimos meses. La presión mediática por conocer el destino del poeta universal no descansa, aunque ella quiere minimizar el impacto; "en peores plazas hemos toreado", afirma.
Brenes sorprende por su juventud. Sólo tiene 38 años. Y ha llegado lejos. Además de ser portavoz de la AGRMH, realiza investigaciones para instituciones públicas sobre desaparecidos durante la Guerra Civil. "Me levanto temprano, voy a archivos y bibliotecas, realizo varias entrevistas a testigos y no llego a casa hasta la noche", cuenta. Así es un día normal de esta licenciada en Historia por la UGR que también llama la atención por la distancia que marca en el cuerpo a cuerpo. Mira fijamente a los ojos todo el tiempo, de un modo que podría interpretarse como desafiante. Pero con el correr de los minutos se revela la Brenes auténtica, más agradable y cercana. "Es que soy muy tímida", confiesa. Ahí está la explicación.
Nacida en Úbeda y afincada en Granada desde 1987, Brenes escribió varios informes sobre la contienda y participó en la elaboración del mapa de fosas de la provincia. "Todo lo que he deseado lo he hecho", asegura. Sólo se cuestiona una cosa, "no haber sido más atrevida"; "ser tan tímida tiene sus costos", reitera.
–"Hay que mirar al pasado para no cometer los mismos errores en el futuro". ¿España ha puesto en práctica esta frase?
Esperemos que no se vuelva a repetir la Guerra Civil. Hombre, es poco probable porque la educación de hoy en día no es la misma que la de los años 30. La gente no se deja guiar tanto, tiene el intelecto un poco más cultivado. Pero creo que ha pasado mucho tiempo y aún no somos conscientes de lo que pasó. Existe mucho desconocimiento. Muy poca gente sabe, la ve como si fuera una guerra de hace 100 años.
–Ante el caldeado clima político actual, ¿ve aún dos Españas irreconciliables?
No creo que la cosa llegue a más. Apuesto por la inteligencia de la población. La gente no se deja manipular tanto como antes.
–Está a la cabeza de una asociación con mayoría de hombres de edad. ¿De qué forma ejerce autoridad siendo tan joven?
En la asociación hay mucho respeto entre mis compañeros. Se plantean los problemas y las soluciones; todos aportan y escuchan. No hay autoridad jerárquica.
–Ha sido criada en democracia. ¿Qué ventajas le aporta eso a la hora de mirar la contienda?
Te da cierta objetividad. El haber crecido en una época con libertad te hace pensar diferente. Todo lo que sé lo he estudiado, no lo he vivido.
–¿Qué personaje histórico le hubiera gustado ser?
Ramses II (faraón egipcio que gobernó entre 1279 y 1213 a.C.). Me gusta su fortaleza, su claridad de ideas, inteligencia y capacidad para controlar su reino. Me parece admirable.
–¿Y una época en la que le hubiera gustado vivir?
Muchas, aunque sólo para estar un día, Por ejemplo, en el antiguo Egipto para ver cómo era la vida. Era una sociedad muy avanzada. También me hubiera gustado estar en los primeros 30 años del siglo XX y en la Segunda Guerra Mundial.
–Para descansar de la historia, ¿qué libros lee?
No descanso. Leo novelas pero siempre basadas en temas históricos. Últimamente no puedo leer mucho por mi trabajo. Tengo muchos ejemplares ahí esperándome. Necesito tres o cuatro meses de vacaciones, o que me toque la lotería (risas).
–Como apasionada de la criminología, ¿prefiere ´CSI´, ´Sin Rastro´ o ´Bones´?
Ninguna tiene nada que ver con la realidad. De hecho ni las veo. En las series lo hacen todo fácil cuando no es así.
–¿Sin Baltasar Garzón hubiera sido posible agilizar las exhumaciones en todo el país?
No lo sé. Sí fue el precursor de este tema. Levantó un poco la liebre al respecto. Ahora mismo está todo un poco parado.
–El juez inició un proceso de delitos de lesa humanidad a los represores del Franquismo, que en su mayoría estaban muertos, algo que generó mucha polémica. ¿Estuvo de acuerdo con esa medida?
Lo primero que tiene que seguir cualquier proceso judicial es recopilar datos de la vida de los autores, estuvieran vivos o no. Él cumplió con el protocolo. No estaba buscando a nadie; el hecho procesal es que te tienes que empapar de la situación de los implicados. Que está muerto, vale, pero ahí tiene que estar la partida de defunción. Yo no lo veo escandaloso.
-En su etapa de estudiante, ¿era juerguista, empollona o ambas cosas?
No podía ser juerguista porque vivía con mis padres. Tuve una etapa muy normalita. Salidas, las justas.
-¿La juventud está perdida?
Eso dicen los padres. Aunque la juventud siempre ha estado cuestionada.
-¿De qué se arrepiente en su vida?
De muchas cosas, de todo lo que no he hecho. Me hubiera gustado ser más atrevida. No dejo de ser una persona tímida y eso tiene su costo tanto a nivel social como profesional. Tal vez, si hubiera sido más lanzada habría obtenido más cosas.
-¿Y de qué se enorgullece?
De que mis propios compañeros me respeten.
-¿Tuvo una infancia feliz?
Sí, recuerdo estar jugando todo el día en la calle con mis hermanos, gritando como una loca.
–Quédese con una imagen que le haya impactado de la Guerra Civil.
Siempre tengo en la retina la visión de una persona muy mayor llorando como un niño porque de golpe su mente recuerda los años 30 y le hace visualizar cómo mataban a su padre.
-Ha estudiado también a la mujer granadina trabajadora. ¿Por qué apostó por este tema?
Tenía mucha documentación y pensé que era un factor que se merecía un estudio. Hay un perfil muy diferente de mujer según la época: en los años 30 las féminas eran combativas y en los 50, más sumisas.
–La apertura de las fosas de Alfacar, ¿supone un hito histórico para la asociación?
Un reto. Es un trabajo muy difícil, un desafío muy importante. No tiene comparación con otros casos porque en Alfacar hay muchos factores externos. Por eso, intentamos volver a la tranquilidad y trabajar desde la normalidad. Procuramos volver al redil. De lo contrario, no podemos trabajar, así de claro. Pero en peores plazas hemos toreado.
–De no creerse que allí está Federico García Lorca, ¿hubiera intervenido la Junta de Andalucía?
Sí, porque nosotros ya hemos tenido otros acercamientos con la Consejería de Justicia para otros casos.
–¿Es una batalla ganada para la asociación las exhumaciones de Alfacar?
Más que una batalla, un paso más.
–¿Cuál es el temor ahora?
Que no nos dejen trabajar con la mayor discreción posible. Es el miedo que tenemos. Siempre hemos trabajado con esa premisa. Parece que ahora es novedad esta elección, pero siempre hemos sido así. En Melegís y Loja hemos trabajado en la máxima intimidad. Y nunca hemos dicho nada hasta no tener los resultados. Los medios de comunicación deben intentar acoplarse a nuestro sistema de trabajo.
–¿Cuándo se ha dado cuenta de que lo suyo era la historia?
Desde el instituto siempre me ha gustado. Por eso, a la hora de elegir carrera, la escogí directamente. En casa siempre había muchos libros de historia. Mi padre, que era ferroviario, nos incentivaba a ella.
–¿A que se debe la poca salida laboral de los historiadores?
Es muy dura y está mal pagada. Pero, bueno, si te gusta... Los más valientes se van a las oposiciones, los demás nos dedicamos a la investigación.
–¿Los más cobardes?
Hay que tener cobardía para no tirarte a las oposiciones. Comprendo que es lo más útil pero yo no tengo esa fortaleza como para estar tantos años dedicándome a un examen que posiblemente luego no apruebe.
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