00:00 El 3 de abril de 1979 la democracia llegó a los ayuntamientos. Los resultados electorales en Granada capital configuraron un gobierno, fruto de los pactos, que batalló para devolver la ciudad a los ciudadanos. Ese esfuerzo tuvo muchos nombres propios; nombres que, en algunos casos, se han perdido en el olvido colectivo. Otros han quedado indisolublemente ligados a la historia de Granada. El de Antonio Jara es uno de ellos. Fue, como alcalde, un municipalista convencido, combativo como pocos y con una capacidad de persuasión escasamente vista entre los políticos al uso.