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HEMEROTECA » |
M. ÁNGELES RATIA. Sigue siendo el primero que llega a su despacho, a las ocho y media de la mañana, y el último que se va, “casi a las once de la noche”. Y eso que es el fundador de uno de los grupos hoteleros más importantes de la provincia y sus hijos, los cuatro, trabajan para la empresa familiar. Pero Luis Martín Arcos no tiene muchas ganas de jubilarse. Admite que se ha retirado de algunas labores más sacrificadas, como hacer la compra diaria en los mercados, pero dice que no sabría qué hacer si no tuviese que trabajar. “Desde pequeño he tenido una actividad tan frenética que no me imagino parado. Creo que no duraría más de seis meses”, bromea. A su espalda tiene siete hoteles y unos 350 empleados. Todo gracias a una dura carrera profesional que tuvo su reconocimiento en el homenaje que le rindieron familiares, amigos, representantes políticos y empresarios del sector hace apenas unos días. Más de 300 personas que quisieron compartir con él un día especial y alabar los méritos logrados en todos estos años. Una fiesta que, por cierto, fue una sorpresa. “No me enteré hasta esa misma mañana. Mi familia lo organizó a escondidas y me llevé una impresión enorme”, recuerda.
- Pocos empresarios han logrado reunir en su homenaje a tantas personalidades de distintos ámbitos. ¿Cómo se sintió?
- La verdad es que vinieron representantes de todas las instituciones políticas y también del Ejército. Pero lo que más me impactó es que acudieron muchos compañeros de profesión, empresarios de la hostelería, que quisieron sumarse. Como empecé muy pronto en este sector, a los ocho años, he conseguido muchas amistades dentro de la profesión, por eso ha participado tanta gente en este homenaje. En todos estos años he intentado ayudar a todo el que me lo ha pedido y ésta era una manera de reconocerlo.
- ¿Es éste el colofón a una gran carrera?
- Hay Luis Martín para años (ríe). De hecho, aún no estoy jubilado, aunque tenga edad para ello. Mis hijos sí quieren que vaya dejando el trabajo, pero ni se me pasa por la cabeza. Además, estoy embarcado en nuevos proyectos, como el hotel Puerta de los Aljibes, que abrirá en el mes de abril.
- ¿Sus hijos han seguido sus pasos?
- El futuro del grupo MA Hoteles está totalmente garantizado. Mis cuatro hijos estudiaron Turismo y todos trabajan en la empresa. Incluso mis nietos están perfilando sus estudios hacia esta profesión, los siete van encaminados a la hostelería. Intentamos que no se pierda todo lo que hemos conseguido estos años...
- Es el cabeza de una empresa familiar, ¿le ha provocado eso muchos quebraderos de cabeza?
- Cualquier empresa da quebraderos de cabeza (risas). Pero yo lo he manejado bastante bien, porque mis hijos han estado trabajando conmigo desde el principio y siempre ha habido buena sintonía. Somos una familia muy unida, somos como una piña, así que hasta el momento no ha habido ningún problema.
- Cuando a uno le hacen un homenaje llega el momento de echar la vista atrás y hacer recuento de su vida. ¿Cómo recuerda sus comienzos?
- Empecé muy joven, de botones en un hotel, y me ha costado mucho llegar hasta aquí. De hecho, en el año 1991 estuve a punto de tirar la toalla. Estaba construyendo un hotel grande en Sierra Nevada, después de firmar un convenio con varios touroperadores americanos. Pero el proyecto se politizó y pararon las obras, a pesar de contar con todas las licencias, así que perdí unos 700 millones de pesetas. Tuve que empezar de cero otra vez. Pero ya cambié mis estrategias y en vez de construir más hoteles, me dediqué a arrendarlos.
- Ha sido un empresario con iniciativa en los años en los que el tejido empresarial granadino no se movía mucho…
- Yo he sido muy valiente siempre, y lo sigo siendo a pesar de mi edad. Una valentía que también han heredado mis hijos. Ahora, por ejemplo, quieren introducirse en los circuitos de Andalucía, salir de Granada. Como han estado desde muy jóvenes trabajando conmigo, han asumido ese espíritu.
- ¿Empezar de botones le ha servido para no ser el típico jefe alejado de sus trabajadores?
- Desde luego, eso me ha ayudado mucho. Por eso creo que vino tanta gente al homenaje, porque sigo siendo el mismo que cuando empecé en esta profesión. En la plantilla de mi empresa hay un 65% de personal fijo y además desde hace más de treinta años, lo que demuestra que están a gusto en mis hoteles.
- Desde que comenzó hasta ahora, el sector hotelero granadino ha cambiado mucho. ¿Siente nostalgia por algo de aquella época?
- Cuando empecé sólo estaban abiertos el Meliá, el Victoria y el hotel Carmen. Las cosas han cambiado mucho, pero a mejor. No tengo nostalgia de aquellos años porque en este tiempo lo único que hemos hecho es mejorar. De hecho, creo que la planta hotelera de España es de las mejores de Europa. Basta con viajar a países como Francia o Italia para darte cuenta del nivel que tenemos aquí, porque muchos establecimientos de tres estrellas nuestros no tienen nada que envidiarle a un cinco estrellas de determinados países.
- ¿Qué es en lo que más se fija cuando se hospeda en otro hotel?
- La verdad es que no me interesa tanto la parte bonita de un establecimiento como lo que no se ve, las ‘tripas’ del hotel. Las habitaciones suelen estar bien en la mayoría de las ocasiones, puede cambiar la decoración, pero es cuestión de gustos. Yo me fijo en las cocinas, en las cámaras frigoríficas, en las instalaciones que hacen que un hotel funcione bien, aunque el cliente no lo vea físicamente.
- ¿La crisis le deja dormir?
- Quien diga que no hay crisis está mintiendo. Pero a mí estas situaciones no me atemorizan, sino que me vuelco más en el trabajo. No podemos quedarnos en casa y relajarnos, es momento de seguir luchando y esforzarnos aún más que en otros años de bonanza. En esta edición de Fitur, por ejemplo, hemos llevado más comerciales a Madrid que nunca. Y si hace falta bajar los precios, tendremos que hacerlo.
- Muchos empresarios advierten de que una bajada generalizada de precios podría perjudicar al sector y a Granada como destino...
- Hay que buscar un equilibrio, está claro. Nuestro grupo trabaja en exclusiva con algunos de los touroperadores más importantes del mercado, y desde hace tiempo nos advierten de que países como Marruecos están bajando los precios. Si no nos ajustamos a la demanda, perderemos competitividad y no podremos vender nuestro destino. No digo que vayamos a regalar las habitaciones, porque nuestros hoteles no serían rentables y entonces sí vendrían los problemas, con el recorte de los gastos. Pero si tenemos que reducir algo los precios, por lo menos mientras dure esta crisis, pues habrá que hacerlo.
- Dele un par de consejos a los políticos responsables del turismo en la provincia
- Tengo sólo uno y es muy claro: que se dediquen más a Granada y dejen aparte las discusiones. Granada se ha quedado olvidada en los últimos años. Llevamos ya mucho tiempo esperando proyectos que no llegan, como la autovía de la Costa (que todavía hoy, en 2009, no está terminada) o el AVE. Somos el tercer destino turístico del país, después de Madrid y Barcelona, pero no lo parece. Los políticos deberían ponerse a trabajar más para que crezcamos como lo han hecho otras provincias, Almería y Málaga, por ejemplo, que han experimentado un gran desarrollo en los últimos años. Hay capitales andaluzas sin tanto peso turístico como Granada que están más desarrolladas.
- Hace un tiempo se originó un debate sobre la falta de profesionalidad en la hostelería granadina, que acabó con la división interna entre los empresarios. ¿Cree que realmente hay esa carencia?
- Siempre quedan cosas por hacer y espacio por mejorar. Pero quienes impulsaron ese debate lo hicieron con unos intereses propios muy concretos, como la construcción de una Escuela de Hostelería. Era un proyecto con el que estoy de acuerdo, pero no para hacerlo como la Federación de Hostelería quería, sin contar con nadie. Por eso más del 80% de los hoteleros nos fuimos de la organización, porque no nos gustaba la forma de gestionar el asunto. Eso no significa que no haga falta una escuela en Granada, yo mismo la haría, porque es necesaria. Pero con el mismo modelo de las que hay en Málaga, por ejemplo, donde los alumnos tienen un hotel para autogestionarse y coger experiencia, con un restaurante que sí está abierto al público para que el proyecto sea rentable. Sería una iniciativa positiva, pero contando con todos los empresarios del sector, no sólo con unos pocos.
- No paran de abrirse nuevos alojamientos en la ciudad. ¿Está la planta hotelera de Granada saturada? - En estos tiempos de crisis notaremos mucho el parón en la construcción de nuevos establecimientos. Es cierto que en los últimos años los constructores se han centrado mucho en los hoteles, edificarlos para arrendarlos después y lograr una rentabilidad. Pero creo que eso parará. Lo necesario ahora es lograr que no baje la ocupación media, y eso sólo es posible potenciando los muchos atractivos que tiene la provincia al margen de la Alhambra. Las visitas a los palacios nazaríes están limitadas, así que tenemos que luchar por enseñar a los turistas otros lugares de la misma belleza, como el Albaicín, la Alpujarra o la Costa. En esto, claro está, son imprescindibles las infraestructuras.
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