EFE
El torero Fernando Robleño cortó dos orejas, una de cada toro de su lote, y salió triunfador, este domingo, en el último festejo del Corpus granadino, una corrida de Victorino Martín, que volvía a Granada tras 22 años de ausencia.
Se lidiaron toros de Victorino Martín, bien presentados y de juego desigual. Primero, segundo, manejables; noble el quinto; parados tercero y sexto; y bronco el cuarto.
Juan José Padilla, silencio y pitos. Padilla realizó una faena breve a su primero, toro que se orientó muy rápido, y al que pasó a media altura sin mucha convicción, sobre todo por el pitón izquierdo. Lo mejor, el tercio de banderillas compartido con Ferrera. Al cuarto no quiso ni verlo. Faena sin ninguna confianza en la de nuevo volvió a destacar únicamente con "los palos".
Antonio Ferrera, ovación y oreja. Ferrera instrumentó una vibrante primera faena, aunque le faltó algo de ajuste y menos prisas en la interpretación. Todo lo contrario que en el noble quinto, al que toreó con temple y ligazón por el pitón izquierdo templado y ligazón por el izquierdo.
Fernando Robleño, oreja y oreja. Robleño hizo faena muy meritoria ante su parado primero, toro parado, que se quedaba debajo, sin terminar de pasar, y al que aguantó con valor. Con el sexto llevó a cabo un trasteo muy laborioso, ante otro toro muy parado, y al que muleteó con prestancia y notable arrojo, sobre todo al natural.
En cuadrillas, Antonio Jiménez "El Ecijano" y Juan Cantora saludaron en el sexto.
La plaza tuvo un tercio en tarde soleada.