MATÍAS OCHOA
Granada comenzó a sentir en 2008 el rigor de la crisis en sus sectores clave, construcción y servicios, lo que provocó un alza del desempleo general aunque ello no se traducía aún en una fuerte contracción del consumo como en el presente año, según se desprende de los datos del informe de la sociedad Eseca para CajaGranada.
El estudio sobre el pasado año revela la fuerte caída, de alrededor del 28%, en las transacciones inmobiliarias, al pasar de 19.393 operaciones en 2007 a las 13.889 del año de referencia, así como la disminución del número de viviendas iniciadas –de 15.670 a 9.059–. Por la merma de la actividad, más de 4.000 trabajadores del sector pasaron a las listas del Servicio Andaluz de Empleo (SAE), un disminución de un 8%.
El sector servicios, orientado al turismo, también inició su descenso. Lo evidencia la caída de la ocupación hotelera y de las pernoctaciones, en un 7% y 4% respectivamente. Aquí también se perdieron casi 4.000 empleos el año pasado, según el informe de Eseca, presentada ayer en la sede central de CajaGranada ante un abarrotado recinto por representantes de instituciones y sindicatos. Servicios y construcción empleaban a 265.960 granadinos, el 79% del total de ocupados en la provincia.
El sector agrícola, el tercero en importancia, perdió apenas 1.000 empleos en todo el año y alternó buenas producciones, como la de hortalizas, y malas, con la de los cereales. La industria también comenzó a decaer, aunque sólo en materia de desempleo al perder 2.300 puestos laborales, ya que en número de empresas pasó de 4.604 a 4.703 unidades el año pasado.
Sin embargo, estos indicadores de deterioro económico no afectaron en gran medida al consumo interno, a excepción de la venta de vehículos. Como ejemplo, valen dos muestras: el crédito al sector privado aumentó un 8% –la misma cifra se incrementaron los depósitos– y el gasto medio por habitante en Granada capital se situó en 3.782 euros anuales, la cifra más alta de los municipios andaluces.