LA OPINIÓN
Seis días después de que se iniciarán las excavaciones de la fosa que más expectación ha despertado por la supuesta presencia en ella de los restos del poeta Federico García Lorca, los trabajos continúan en medio del secretismo. Un portavoz de la Consejería de Justicia y Administración Pública sostenía ayer que se trabaja con una meticulosidad extrema, hasta el punto de que apenas se avanza "cinco centímetros diarios", algo inusual en cualquier trabajo de exhumación que se ha practicado en otros lugares de la geografía española por muy delicada que fuese la intervención.
Desde la Consejería de Justicia, la institución que ha posibilitado abrir la fosa mediante la vía administrativa, hay expreso deseo de que no trascienda absolutamente nada hasta que no se haya finalizado la primera fase de intervención arqueológica que dirige Francisco Carrión.
Será entonces cuando se conozca el resultado de la excavación si bien habrá que esperar a la identificación genética para esclarecer si los restos óseos hallados pertenecen a algunas de las personas que se buscan. Entretanto, la AGRMH prefiere no crear falsas expectativas.
A día de ayer no consta ni siquiera el hallazgo de restos óseos. El hermetismo es tal que la administración ha obligado a firmar un contrato de confidencialidad con los miembros del equipo de expertos que se ha desplazado al parque de Alfacar. Los trabajos continuaban ayer en el interior de la enorme carpa instalada donde se ubican cuatro de las seis fosas que se localizaron con georradares por parte de los técnicos del Instituto Andaluz de Geofísica. El lugar se ha cercado e incluso reforzado con alambradas al tiempo que se mantiene la vigilancia privada las 24 horas para impedir que nadie pueda acceder al recinto. Todo corre a cuenta de la Consejería de Justicia que ha aportado 70.772 euros para financiar la exhumación.
La presidenta de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (AGRMH), Maribel Brenes, lleva a cabo un minucioso seguimiento de las excavaciones de cara al informe de conclusiones que deberá presentar una vez finalicen todos los trabajos, incluida la identificación mediante ADN de aquellos restos que hayan sido solicitados por familiares. Ello excluye, en un principio, a los descendientes de Federico García Lorca que por el momento se han reservado el derecho a un posible examen genético si existe algún indicio de que puedan pertenecer a los del poeta.
La AGRMH calcula que sólo la excavación podría durar dos meses, tiempo que han establecido para abrir las seis fosas. Lo que sí ha quedado descartado es la intervención en el paraje del Caracolar, situado en el municipio colindante de Víznar, donde algunos historiadores apuntaron la posibilidad de que allí fueran enterrados el poeta Federico García Lorca, el maestro de Pulianas, Dióscoro Galindo, y los banderilleros anarquistas Joaquín Arcollas y Francisco Galadí.
Tranquilidad. En el municipio de Alfacar nada parece haber roto la monotonía, ni siquiera la apertura de la fosa de la que más se ha hablado en España y cuya repercusión ha trascendido incluso en el extranjero.
La presencia de curiosos es casi inexistente dado que desde el exterior es imposible presenciar los trabajos, y los medios de comunicación ya no se agolpan frente a la puerta ante la imposibilidad de tomar imágenes. Eso sí, medio mundo espera con ansiedad el resultado de la exhumación.