PILAR ARJONA
¿Inhumación o cremación? ¿Flores naturales o de plástico? ¿Visitas frecuentes a la tumba o esporádicas? Son decisiones en torno a la muerte de los seres queridos que van cambiando con el tiempo. Aunque pueda parecer que en temas como éste suelen primar las costumbres, empiezan a desaparecer tradiciones arraigadas para dar paso a nuevas formas de recordar a los difuntos.
En Granada, una de esas nuevas tendencias es la forma de dar el último adiós. Hasta ahora predominaban los entierros frente a las cremaciones. Sin embargo, la incineración se está imponiendo. En el último año incluso ha superado al número de inhumaciones, alcanzando ya el 51%. Ha crecido seis puntos con respecto al año anterior, en parte por culpa de la crisis. "Las cremaciones son más económicas que las largas concesiones de unidades de enterramiento", explica José Antonio Muñoz, el gerente de Emucesa, la empresa municipal de servicios funerarios del cementerio de la capital. "De hecho, las concesiones de nichos a cinco años, que tienen un precio similar al de la incineración, también se han incrementado un poco este último año", comenta.
No obstante, desde Emucesa no consideran que la crisis haya sido un factor determinante en la adopción de esta nueva tendencia. "La cremación lleva varios años incrementándose en Granada muy por encima de la media. El aumento en España está en torno al 1% y aquí se sitúa entre el 3 y el 4% durante los últimos cinco o seis años", explica Muñoz. En los estudios que se realizan para conocer las razones por las que una persona decide que el día de su fallecimiento sea incinerado, Muñoz aclara que "el precio no es un factor determinante, pesan más cuestiones como la cultura, la ecología o los cambios en las costumbres sociales", indica.
Los cambios se dejan ver también en pequeños detalles. El simple gesto de depositar flores en la tumba o el nicho del ser querido no escapa, igualmente, a las nuevas tendencias. "Se conserva todavía el ritual de colocar ramos o coronas, pero la flor natural está tendiendo a desaparecer", declara el gerente de Emucesa. Ahora es más habitual que se pongan réplicas de plástico porque "son más baratas, duran más y los acabados que se consiguen ya son muy parecidos a los de la flor natural", argumenta.
Visitas. Las familias continúan visitando los lugares donde enterraron a sus fallecidos o esparcieron sus cenizas. El cementerio sigue siendo, en la mayoría de los casos, el lugar común de recuerdo. Sin embargo, salvo en estos días, las visitas al camposanto ya no son tan frecuentes. "Poco a poco se ha ido perdiendo esa costumbre de acudir periódicamente, aunque siempre queda quien viene incluso todas las semanas, pero son los casos menos habituales", dice Muñoz.
Y es que las costumbres están variando mucho por causa del aumento de las cremaciones. Eso sí, en cuanto a inhumaciones, la unidad de enterramiento habitual continúa siendo el nicho, y en concesiones prolongadas a 75 años. "Se sigue optando por el mayor plazo pero, de alguna manera, esto está variando porque ya hay muchas familias que tienen un nicho o una tumba y las inhumaciones se realizan ahí y no en los nuevos". Por cierto, perdura la tradición de colocar una lápida. Es algo que hace "cerca del 99% de las familias que optan por la inhumación, aunque no hay un estándar, pues el tipo de lápidas es muy variado".
Ecológico. La ruptura con la tradición también se observa en las incineraciones. Son cada vez más y, por tanto, también hay que ir adaptando la oferta en este sentido. "El tipo de urna preferido ha cambiado. Las familias empiezan a optar por las ecológicas". "El año que viene ofreceremos otras que están hechas en arcilla y miel que, en contacto con el agua, se diluyen en diez minutos", explica Muñoz.
El aumento del número de cremaciones ha provocado que los servicios más novedosos que se ofrecen al ciudadano sean los que tienen relación con ellas. El cementerio se adecua cada vez más a los nuevos tiempos y tendencias, como explica el gerente de Emucesa. "Está, por ejemplo, el jardín para esparcir las cenizas, el panteón o el bosque" y, desde el año que viene, la zona del monumento de la Memoria de Granada contará con "unas zonas de césped que, con la maquinaria que se usa en los campos de golf, abrirá el hueco para depositar las cenizas. Después la máquina volverá a cerrar esa parcela y quedará el césped sin que se note nada", explica Muñoz. Además, Emucesa proyecta "un mausoleo del agua, en el que la urna se diluye en un poco de líquido a la vista de las familias".
Son los servicios más atractivos y novedosos, ya que "cerca del 20% de las familias que optan por la cremación ya los están utilizando". Son las nuevas formas de afrontar la muerte del ser querido, a las que el cementerio de San José también se adapta.