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HEMEROTECA » |
Á.C. Antonio Manuel S.M. quiso, con ayuda de unos amigos, darle un “susto” a su cuñado por maltratar supuestamente a su hermanastra, pero su tentativa acabó en tragedia. Tres de sus amigos, entre ellos dos menores, murieron quemados al explosionar la bolsa de gasolina con la que pretendían quemar la puerta del familiar del acusado, en la calle Darrillo de la Magdalena.
Las llamas alcanzaron de lleno a los cinco jóvenes que se habían dado citada en el rellano de la segunda planta del inmueble pero sólo dos lograron salir con vida del edificio, aunque con quemaduras que han requerido varias intervenciones. El joven acusado de un presunto delito de incendio compareció ayer en el juicio oral que se celebró en la sección primera de la Audiencia Provincial donde explicó que su pretensión era dar un “escarmiento” a su cuñado por los supuestos malos tratos que infringía a su hermanastra.
Durante su declaración, aseguró que ese mismo día su hermanastra se había refugiado en casa de sus padres para huir de los golpes que, según el acusado, le propinaba su marido. “Eran muchos años de maltrato, estaba muy harto y siempre se metía con nosotros”, manifestó Antonio Manuel, quien confesó estar “bebido” en el momento de los hechos. Esa noche, la madrugada del 29 de julio de 2007 , Antonio Manuel, que entonces tenía 18 años, quedó con unos amigos en un restaurante chino de Pedro Antonio de Alarcón, en las inmediaciones de la Glorieta de Arabial.
Allí, según el acusado, ingirieron varios tintos con limón –aunque esta versión fue desmentida por el otro superviviente–, momento que aprovechó para contarles el problema de su hermana y su intención de darle un “susto” a su cuñado. “Estábamos hartos de que siempre nos amenazara e insultara delante de nuestras novias y pegara a mi hermana”, argumentó. Fue entonces cuando el acusado decidió recoger de su casa, según su testimonio, una bolsa de gasolina, cuya cantidad no supo precisar pero que podía contener entre uno y cinco litros de gasolina, y dirigirse a la vivienda del cuñado.
Uno de ellos reventó la puerta del portal de una patada accediendo a la segunda planta donde se produjo la tragedia. Según el acusado, se derramó el líquido del combustible y a continuación se apagó luz. Él encendió un mechero y fue cuando se produjo la explosión, expandiéndose las llamas hasta la planta baja. El juicio oral quedó visto para sentencia sin que la Fiscalía modificara sus conclusiones provisionales.
El representante del Ministerio Público mantuvo los diez años de cárcel por haber actuado con “frialdad” y movido por el “ánimo de venganza”. La defensa modificó sus conclusiones solicitando para su cliente dos años de prisión, con la eximente incompleta de embriaguez o circunstancia atenuante de ingesta de bebidas alcohólicas, así como el arrebato o estado pasional. Según expuso el letrado, la calificación jurídica de lo ocurrido no puede venir determinada por su “trágico resultado”.
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