Entrevista a Miguel Gómez Morales

´A veces el reconocimiento es el mejor pago que puedes tener´

El responsable de la Policía Local destaca el valor de la dignidad sobre cualquier cosa y reitera que actuar en conciencia siempre es un acierto

 12:33  
Miguel Gómez Morales, en la Sala del 092 de la Huerta del Rasillo.
Miguel Gómez Morales, en la Sala del 092 de la Huerta del Rasillo. Miguel Ángel Molina

P.M. El recelo ante la llegada de un comisario a la Jefatura de la Policía Local se respiraba en los pasillos de la Huerta del Rasillo. Hoy, poco después de un año, Miguel Gómez Morales sigue al pie del cañón dirigiendo al colectivo más importante de funcionarios municipales. A sus 58 años presume con orgullo de haber logrado su mayor ilusión: ser jefe de la Policía Local de su ciudad. Su palabra preferida es ´lealtad´ y encaja con reflexión y productividad las críticas. Lo único que pide es un trato igual al que ofrece a los demás.

– ¿Se ha sentido solo en alguna ocasión?
– Me puedo haber sentido solo quizás en el ámbito profesional, pero en lo que respecta a mis jefes, es decir, en el ámbito político, nunca.

– ¿Un jefe de policía puede tener ideología?
– No es que pueda tenerla, es que debe tenerla. El hombre es un animal político. Otra cosa muy distinta es que tus ideas políticas se reflejen en el trabajo. El policía siempre debe guardar una equidistancia, primero porque te lo exige la ley y más importante que eso porque te lo exige tu propia conciencia.

– ¿Se siente más seguro junto a un policía o con un político?
– Habría que ver qué tipo de policía y qué tipo de político. Nunca se puede generalizar. En ambas profesiones hay de todo, como en la viña del Señor.

– ¿Confía en la clase política?
– Reitero que puedo confiar en determinados políticos, en otros no. La prueba está en que ha habido políticos que han causado un daño flagrante por prometer cosas que luego no se corresponden con lo que han hecho.

– ¿Le queda tiempo al cabo del día para dedicárselo a la familia, la lectura u otras actividades de ocio?
– No todo el que me gustaría. Tengo muchas actividades aparcadas para el día en que me jubile. Si por ejemplo antes me leía un libro en una semana pues ahora estoy dos meses para terminar el libro.

– De las 24 horas del día, ¿cuál es la que más disfruta?
– Un día ordinario, en el que no haya ningún acto especial. Mi mejor hora es la que llega después de cenar, que es cuando me relajo y me pongo a oir la radio o a leer. Hasta ese momento estoy enlazando una cosa con otra desde primera hora de la mañana.

– ¿Cuál es el último libro que ha leído?
– Se llama ´Zapatos italianos´ y es de Henning Mankell, un autor sueco que combina dos cosas muy interesantes como son la novela negra y el análisis de la sociedad sueca. Hace una análisis psicológico muy fino de los personajes desde el punto de vista policial y de la propia sociedad. Va en la línea de ´Millenum´ y en realidad no lo he acabado todavía.

– Hablando de milenios. ¿Llegaremos a ver el prometido para Granada?
– Ojalá me equivocase, pero obras son amores. Ahí están los Presupuestos, donde no viene una sola partida para este proyecto. Espero que luego puedan enmendarlo antes de aprobar la Ley porque hay otros proyectos con asignación económica menos importantes que éste. Ahí se va a demostrar la capacidad de influencia y de presión de algunos políticos granadinos.

– ¿Su mejor viaje?
– Ha sido hace poco. He estado en las Islas Griegas. Me desencantó de alguna forma el continente, Atenas concretamente, pero las experiencias de las islas han sido todo lo contrario.

– ¿Sitios que le gustaría descubrir?
– Infinidad. A corto plazo me gustaría conocer algo de la inmensa zona del Pacífico.

– ¿Ha tenido miedo alguna vez en su vida?
– Claro, muchas veces. Quizás, más que por mí, por los demás.

– Su ideal de libertad sería...
– Que las personas puedan realizarse y que las limitaciones se las ponga uno mismo, bien porque no deseas algo, porque eres vago o porque no tienes capacidad intelectual. Pero no porque las limitaciones te vengan por una estructura o una prohibición.

– ¿Le incomoda tener un conductor a su disposición?
– Cuando llegué a la Policía Local estaba dispuesto a prescindir de ese servicio pero me comentaron que el jefe del Cuerpo, sea quien sea, debe dar una imagen. Pero le puedo poner como ejemplo el caso de las veces que tengo que salir fuera de Granada. Entonces recurro a otro coche de la Jefatura porque hay vehículos oficiales de otros mandos inferiores a mí que son mejores que el mío, pero me dijeron lo mismo, que el que me han asignado es el que da imagen.

– ¿Se ha callado cosas y luego se ha arrepentido?
– Efectivamente, las dos cosas. Me he arrepentido de decir cosas y de haber callado otras. Es ley de vida.

– ¿Le hubiese gustado que sus hijas hubieran sido policías?
– Sí, ahora que lo dice y porque la cosa ya no tiene arreglo. Me hubiese gustado porque ser policía es una profesión muy bonita, con sus sinsabores, por supuesto, pero es un trabajo con el que, si te lo planteas bien, nunca te vas a aburrir. Cuando lean esta entrevista sabrán que su padre hubiera querido que fuesen policías, pero en el momento en que decidieron otros caminos profesionales yo las apoyé al máximo. Y así seguiré.

– Ha superado el año como jefe de la Policía Local. ¿Qué institución le gusta más, la nacional o la municipal?
– La policía que me gustaría sería la que tiene las competencias de la Policía Nacional y las de la Policía Local. Hay cosas reseñables de uno y otro Cuerpo, pero por supuesto ahora me quedo con la segunda.

– ¿Le duele igual el traje de comisario que el de superintendente jefe?
– Igual, simplemente por un deber de lealtad. A mí ni me han obligado a ascender a comisario ni a asumir la jefatura de la Policía Local. Ambas cosas las he hecho porque he querido.

– ¿De qué sirve la lealtad en un trabajo como el suyo?
– La lealtad es importante en todos los trabajos, pero en éste más. Muchas veces el policía cuenta con el único respaldo de su compañero. En el puesto de jefe, a veces tienes acceso a determinadas fuentes de información donde el daño sería mucho mayor si hay una deslealtad.

– ¿Cuál es el mejor consejo que le han dado en el año que lleva en la Huerta del Rasillo?
– Que actúe en conciencia como considere que tengo que actuar. Antes de tomar una determinación la consulto, por eso mantengo reuniones diarias con los mandos, con vecinos y con colectivos. Me gusta escuchar a la gente.

– ¿Un reto pendiente?
– Pendientes tenemos muchos, pero por fortuna están ya todos encauzados. Empezando por el nuevo cuartel que se está construyendo y la remodelación de éste, que falta le hace. En cuanto a mandos, acaban de incorporarse tres nuevos intendentes que van a ayudar a implantar el nuevo organigrama donde habrá nuevas plazas de inspectores, subinspectores y oficiales, y como consecuencia del nuevo reglamento modificaremos la situación de segunda actividad para que se incorporen más compañeros a puestos que antes no podían desempeñar.

– El alcalde siempre insiste en el problema del tráfico. ¿Es lo único que le preocupa?
– Sé que al alcalde le preocupan muchas más cosas que el tráfico. El alcalde está muy sensibilizado con el tema del botellón, los grafitis, la venta ilegal y muchos temas más.

– Cada vez que puede se va de paseo al campo. ¿Huye de las ciudades?
– Comprendo que la ciudad es una necesidad porque forma parte de nuestro trabajo. El día que me jubile tengo muy claro que me iré a vivir fuera de una gran ciudad.

– ¿Comparte con su familia las experiencias profesionales y pide consejos relacionados con su trabajo?
– Si es una cosa de tipo genérico sí lo hago, pero si es algo profesional o relacionado con algo que no me puedan ayudar no se lo traslado porque lo único que conseguiría es preocuparlos a ellos más. Me lo guardo para mí y me lo como solo.

– Pero eso quizás le estrese más.
– Yo sigo el tópico de que lo que tiene arreglo intento mejorarlo, pero lo que es inevitable para qué. Me preocupo mucho por las cosas y estoy un tiempo intentando buscar la solución, con los medios que haga falta, pero si veo que no hay solución posible intento olvidarme porque si no puedo crear otro problema al intentar obsesionarme.

– ¿Le han faltado el respeto?
– No, entre otras cosas porque yo nunca lo he faltado. Cuando empecé a conocer el Cuerpo les dije a los policías que a nivel humano no hay categorías porque la dignidad como persona es la misma para unos que para otros. Sólo pedí que en el trato personal me trataran a mí como yo los tratara a ellos.

– Hace unas semanas se manifestaron varios policías de un sindicato con caretas, entre ellas una reproducción de su rostro. ¿Le molestó?
– Esto son cosas que yo no las he visto en Policía Nacional. Aquí hay otra forma de hacer sindicalismo en la que no voy a entrar. Lo lógico es que antes de adoptar una decisión se dialogue y se intente llegar a una solución, pero no que yo abra el periódico y me lea el supuesto problema en la prensa. Por otro lado, me cabe la tranquilidad de que de un colectivo de más de quinientas personas en ese acto que menciona hubo unas treinta, incluyendo gente que no era policía local de Granada, personas de otros sindicatos y amigos.

– ¿Qué no está pagado en el sueldo de un policía?
– No todo en la vida se paga con euros. A veces el reconocimiento es el mejor pago que puedes tener.

– A los 18 años logró ser inspector de lo que se conocía como ´policía secreta´. ¿Por qué se decidió tan joven?
– Acabé Magisterio con esa edad. No hice nada excepcional, salvo acabar los estudios sin repetir curso. Le pedí a mi familia que me diera una oportunidad y la aproveché. Tenía claro que quería progresar profesionalmente y opté por el Cuerpo General de Policía antes de tener que irme a un pueblo a dar clases. Tenía un amigo que se hizo profesor y lo mandaron a un municipio de la Alpujarra al que tenía que acceder en burro.

– ¿Entraba gratis a los cines?
– Sí, había esa costumbre de no cobrarle a los policías. Eran otros tiempos, en un Cuerpo donde sólo había 8.000 personas en toda España, si levantabas la solapa y enseñabas la placa eras toda una autoridad.

– ¿Ha estado alguna vez tentado de abandonar la carrera policial?
– Recalentones hemos tenido todos, pero después te das cuenta de que con eso no consigues nada. Hay que luchar desde dentro.

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