LA OPINIÓN
Luis García Montero se despidió la pasada semana de la Universidad de Granada. Su adiós era la consecuencia de uno de los episodios más desagradables vividos últimamente en la institución: el conflicto que mantuvo con el profesor José Antonio Fortes y que se tuvo que dirimir finalmente en los tribunales. “Ha sido un conflicto muy desagradable para mí”, reconoció ayer el rector. “Creo que está claro con quien de los dos comparto las ideas, pero ese no es el tema. Estas peleas no pueden acabar en los tribunales”, añadió Lodeiro.
El rector cree necesario “buscar fórmulas de mediación para que se mantenga el respeto, en todos los sentidos, dentro de los departamentos”. Respeta la decisión de García Montero, que se va de la UGR tras ser condenado por injurias a Fortes, pero al mismo tiempo espera que “esta decisión no se prolongue durante mucho tiempo y pueda volver así a las aulas de la UGR”. “Hemos tomado las medidas precisas para facilitar la posible vuelta de García Montero a la Universidad de Granada”, destacó.