NOELIA M. ESTEBANÉ
Los meses pasan y la situación laboral no remonta en la provincia. Las listas del paro siguen tragándose a más y más granadinos y los que ya fueron engullidos en los últimos meses se esfuerzan sin mucho éxito en conseguir un nuevo puesto laboral que nunca llega.
"He echado currículos en muchas empresas, pero no sale nada", lamenta Antonio Domingo Molina, un pintor que lleva dos meses sin trabajo y tiene que mantener a su mujer y sus dos hijos y afrontar el pago de la hipoteca. En la misma situación se encuentra María del Carmen Rodríguez, una granadina que busca empleo en el sector agrario desde hace siete años. "Durante el pasado verano trabajé quince días, pero apenas surgen ofertas y mucho menos en el campo, del que nadie se preocupa", afirma la desempleada, que tiene a su cargo también a su hija de 18 años y una nieta.
Ante los obstáculos para reincorporarse al mercado laboral dentro de una rama de actividad determinada, los ciudadanos optan por diversificar su demanda hacia otros sectores, como ha decidido José Manuel Muñoz. "Trabajaba en la construcción y he buscado empleo en algunas naves, aunque lo que me gustaría es encontrar un puesto en alguna fábrica o como conductor, porque creo que hay más estabilidad que en el sector del ladrillo", argumenta el joven.
Otros se plantean iniciar la actividad por su cuenta, como autónomos, aunque la cuota mensual a la Seguridad Social y la escasa demanda disuade a los parados. "He tanteado a varios compañeros que tienen su propia empresa pero me comentan que han tenido que despedir también a gente porque no hay trabajo", aclara Antonio Domingo Molina. Tal es la frustración de los desempleados ante la ausencia de salidas que muchos están pensando en hacer las maletas y salir a buscarse la vida en Europa, donde parece que la economía se empieza a recuperar. "Al final tendré que irme a Alemania o Francia a pedir trabajo como hicieron nuestros abuelos", recuerda el pintor granadino.
Ahora bien, aún se puede encontrar cierto optimismo en las colas del Inem. "No me preocupa demasiado estar en paro porque todavía me quedan cuatro meses de prestación y opino que el que busca trabajo al final lo encuentra. Además, yo he sabido ahorrar cuando tenía para las malas rachas", asegura Roberto, un taxista que acaba de perder el empleo.
Mientras tanto, los afectados por la crisis intentan aumentar su formación a través de los cursos para desempleados de los organismos oficiales. "He pedido seis cursos sobre temas en los que me gustaría trabajar", asegura Manuel Muñoz. En la misma línea se posiciona Antonio Domingo Molina, quien considera que a través de la formación podría aprender otro oficio y probar en este ámbito "a ver si ahí hay más trabajo".
Sin embargo, no todos los parados aprecian la importancia de los cursos formativos para encontrar empleo. "Mi hija tiene 18 años y lleva toda la vida buscando un trabajo sin que encuentre nada estable, a pesar de que tiene varios cursos realizados, como de mecanografía o peluquería", critica María del Carmen Rodríguez.