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HEMEROTECA » |
Los dioses no estaban ya y Cristo no estaba todavía, y de Cicerón a Marco Aurelio hubo un momento único en el que el hombre estuvo solo”. La cita, hallada en una carta de Flaubert por Marguerite Yourcenar y reproducida en sus ‘Memorias de Adriano’, ha sido muy usada y parafraseada por Antonio Jara, y sirve para ilustrar su propio destino desde ayer mismo y hasta el día en que sea nombrado oficialmente presidente de Caja- Granada. El actual presidente, Claret, aún no se ha ido, aunque verá mermado su poder de seducción y empezará a sufrir algunos desafectos mientras encamina sus pasos hacia el Banco Europeo de Finanzas participado por las cajas andaluzas. Y Jara, que aún no ha llegado, volverá a sentir la proximidad de todos aquellos que le ignoraron durante lustros o se alejaron de él cuando lo daban por amortizado para la vida pública.
Aunque respaldado por el pacto de los grandes partidos políticos, Jara está muy solo: cualquier desliz, cualquier imprudencia, cualquier desatino puede torcer la operación; por eso el que fuera alcalde de la ciudad, el verbo hecho carne del localismo granadino, ha decidido guardar un impenetrable silencio hasta el día, allá por febrero, en que el futuro se abra con la flor del almendro. Jara, no obstante, habló el viernes. Al cabo, llevaba 18 años callado en ese exilio interior al que lo condenó incomprensiblemente su propio partido. Y 18 años son muchos para su locuacidad, de ahí que anteayer se despachara a sus anchas en la rueda de prensa: una hora de soliloquio y otros treinta minutos para responder a las preguntas de unos periodistas que aún no tenían uso de razón cuando abandonó la Alcaldía. Jara se expresó, como acostumbra, con parábolas, metáforas, ingenio y esa congénita teatralidad que desarrolló en los internados religiosos para niños pobres de la postguerra.
Aunque medido, su discurso estuvo preñado de sentido y de estribillos publicitarios. “Hagamos caja”, dijo para adelantar su disposición a reclamar la complicidad de la sociedad granadina, de toda, de los representantes públicos, de los empresarios, de los ahorradores que en los últimos años han ‘traicionado’ a CajaGranada y trasladado sus depósitos o sus peticiones de préstamos a otras entidades financieras. Jara hará patria chica, ya la está haciendo, y puede ruborizar a todos aquellos que llenan su boca con la independencia de la Caja al tiempo que gestionan voluminosas operaciones de las instituciones y las grandes compañías públicas o privadas con otras entidades financieras. Pero a nadie se le oculta que, para conseguir este apoyo, CajaGranada tendrá que ser más competitiva, rebajar las cargas a los préstamos que concede y aumentar los réditos a los depósitos que le confían.
“Fusiones no, gracias”. Más que un eslogan, es una frase obligatoria que quizá no resista el paso del tiempo. Segundos después de pronunciarla, Jara precisó que, en la aldea global, “la calle Recogidas llega hasta Singapur”; y que “CajaGranada no puede ser una isla, si acaso un archipiélago o una península” . Jara intentará que la entidad crezca y lidere sus alianzas. Pero si no hubiese más remedio, si estuviera abocada por su tamaño a la desaparición o a disponer de una participación insignificante en los proyectos de importancia para la provincia, luchará por lograr el acuerdo más satisfactorio y por garantizar el retorno a su territorio natural del beneficio que los ahorros de este mismo territorio genere.
“No repetiré en el cargo”. Él mismo se encargó de remarcarlo. La cuestión no es baladí: cuando cumpla su primer mandato (seis años) habrá alcanzado los setenta, una edad a la que la ley impide ocupar la presidencia. Esa limitación temporal descarta las perversiones propias del interés personal y le concede una libertad casi absoluta, puesto que no tendrá que contentar a los partidos ni a las personas que lo apoyan para buscar la reelección. Podrá, pues, hacer lo que le venga en gana, lo que ha hecho siempre, y ocupará su pensamiento y su acción en conseguir lo que estime mejor para Granada y para Caja- Granada. De paso, nos tendrá entretenidos. El jueves, durante la rueda de prensa, fascinó a los jóvenes periodistas e hizo revivir viejas sensaciones de admiración a los numerosos veteranos que acudieron a arroparlo.
Por lo demás, el secretario provincial del PSOE ha realizado una jugada perfecta en términos económicos y políticos al garantizar la paz y desterrar la tensión en el seno de la entidad durante la renovación de los órganos de gestión en un momento muy delicado del mercado financiero. Y el presidente del PP ha mostrado una enorme generosidad al facilitar la recuperación del hombre público con mayor aceptación popular en la provincia según todas las encuestas de los últimos años. La inmensa mayoría de los analistas considera que, con Jara, aumentan la inteligencia, la pasión y la honestidad en el espacio público. De poco vale llorar sobre la leche derramada, pero apena que la ciudad haya desperdiciado ese capital durante 18 años, los de su madurez precisamente.
Jara regresa más sereno y con el sol a las espaldas, aunque a trote, para resolver el futuro de CajaGranada como resolvió con poco más de treinta años tantos problemas del primer ayuntamiento democrático. La vida, de natural tacaña, le ofrece una segunda oportunidad. Sesentón, sí, pero con el tiempo como principal aliado. Y más sobrado de crédito que nunca.
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