NOELIA M. ESTEBANÉ
Granada despidió ayer al empresario que ha endulzado durante las últimas seis décadas a miles de ciudadanos. Raimundo Pérez, propietario y fundador del negocio de pastelería Maritoñi falleció la pasada jornada a los 78 años como consecuencia de un cáncer de páncreas y tras controlar otro de colón.
En su ida, Raimundo deja un próspero negocio forjado a base de trabajo y honradez, vivo ejemplo de que la lucha por un sueño lo hace realidad. "Tardará mucho tiempo en salir otro empresario de su magnitud. Va a dejar un hueco muy grande", aseguró el amigo de Raimundo y presidente de Covirán, Antonio Robles.
Orígenes empresariales. Y es que el fundador del pastel relleno de cabello de ángel que puso nombre propio a las meriendas y desayunos granadinos consiguió erigir una sólida empresa a partir de un pequeño obrador de 600 metros arrendado en la calle Santa Lucía. De hecho, en sus orígenes, la falta de recursos impidió que la torta saliera al mercado con el nombre con el que se la conoce actualmente, debido a que en aquellos momentos la economía no permitió la compra de un envoltorio específico y Raimundo hubo de utilizar un papel que usaba el antiguo propietario de aquel establecimiento para otro producto. Una vez terminado aquel material, y ante la buena aceptación del producto, se diseñó un envoltorio propio que permitió que la torta fuera conocida con el nombre actual. Para bautizar su creación, el empresario eligió el nombre de su hija mayor, con cuyo nacimiento coincidió en el tiempo.
Su tesón y valentía consiguieron que su producto estrella (que pretendía ser como una cuajada de carnaval que se pudiera consumir en cualquier lugar y momento) llegara a muchas casas andaluzas. El espíritu emprendedor de Raimundo diversificó la oferta de productos hasta alcanzar en la actualidad más de cuarenta postres distintos y una facturación millonaria.
"Pensaba en todo momento en innovar", recuerda el presidente de la Cámara de Comercio, Javier Jiménez, quien también mantuvo una estrecha relación con el fallecido. "Raimundo es de una época en la que su valor y valentía permitieron que montara lo que montó y los nuevos empresarios debemos miranos en el espejo para aprender mucho de él", añadió el presidente de la Confederación Granadina de Empresarios, Gerardo Cuerva.
Pero si su trayectoria profesional es encomiable, su vida personal no lo es menos. Bondadoso, afable, humano, cercano o trabajador son algunos de los calificativos que repiten sus allegados. "Era entrañable, cariñoso, padre de familia ejemplar... y todo lo que diga se queda corto", manifestó Robles, quien se mostró muy emocionado ante la noticia. Ahora serán dos de sus tres hijos, Maritoñi (que dio nombre al popular pastel) y Raimundo los que seguirán su estela, quienes ya gestionaban la empresa en los últimos meses, aunque "Raimundo Pérez ha muerto con las botas puestas", según puntualizó Robles. Nadie esperaba menos de él.