LA OPINIÓN
La llegada de alumnos inmigrantes a las aulas andaluzas en una constante desde hace tiempo, por lo que la Consejería de Educación puso en marcha hace tiempo las Aulas Temporales de Adaptación Lingüística (ATALS). Estas clases especiales de refuerzo, que se imparten al margen del horario escolar, pretender agilizar el aprendizaje del castellano por parte de los menores inmigrantes que no comparten lengua común (quedan excluidos, por razones obvias, los de origen suramericano).
Félix Fernández Castaño, en cualquier caso, alertó de que las ATALS no están resultando la herramienta definitiva para la integración, puesto que “muchos de los profesores que imparten estos cursos apenas tienen conocimientos de las lenguas maternas de los alumnos”. Según explicó, lo habitual es que estos profesores “dominen el inglés o el francés, pero, por ejemplo, desconocen el árabe, el chino u otros idiomas que son las lenguas principales de estos chicos, por lo que el proceso de adaptación resulta bastante dificultoso”.