El policía local de La Zubia A.J.G.G. quedó ayer en libertad con cargos después de permanecer día y medio detenido por, presuntamente, dar una paliza a un policía nacional fuera de servicio. El juez de guardia, Josep Sola, decretó la libertad con cargos para el agente municipal, que salió del juzgado acusado de un delito de lesiones. En las mismas circunstancias quedó liberado J.J.S.M., el otro joven detenido que acompañaba al funcionario de La Zubia cuando decidieron gastarle una broma a un ciudadano. Ambos deberán presentarse en el juzgado el día 1 de cada mes.
Las heridas ocasionadas al policía nacional (ayer perdió una muela) en la cabeza, la mandíbula y el cuello han sido consideradas por el juez de guardia como lesiones graves, entre otras cosas porque necesitaron puntos de sutura, informaron distintas fuentes. El agente fue fotografiado por sus compañeros de Policía Científica al objeto de acreditar en el juicio el tipo de arma empleada en la agresión. En la instantánea se aprecian marcas longitudinales que podrían coincidir con el impacto de una barra. La víctima siempre ha sostenido que fue atacado con un objeto de hierro. Desde la otra parte (los detenidos), se reconocieron los golpes pero se descartó el uso de cualquier tipo de arma.
Según han relatado a este periódico distintas fuentes de la Policía Nacional, el policía de La Zubia podría haber reconocido antes de pasar a disposición judicial que fue él el autor de los golpes y que empleó un cable de electricidad de alto voltaje recubierto de plástico. Este tipo de mangueras llevan en el interior varios hilos de cobre entrelazados y se usan en las instalaciones y acometidas industriales. Son algo flexibles y muy contundentes. La misma noche en que se produjo la detención de los dos sospechosos, varias patrullas de la Policía Nacional recibieron la orden de ir a buscar el cable de cobre plastificado a los contenedores de basura ubicados en la calle Pintor Manuel Maldonado, donde al parecer A.J.G.G. reconoció que lo había soltado tras la agresión. El rastreo se efectuó sin éxito.
Fuentes policiales aseguran que los detenidos ofrecieron versiones distintas y contradictorias de los hechos, hasta que uno de ellos reconoció finalmente la realidad de lo ocurrido. Las personas del entorno del joven con las que contactó este periódico reconocieron desde un primer momento la versión que finalmente se ha dado por cierta.
Durante el enfrentamiento, el policía nacional sacó su pistola (él sostiene que identificándose con la placa y el carné) y J.J.S.M. se abalanzó sobre él para inmovilizarlo. Este momento fue aprovechado por el policía local para, presuntamente, agredirle. Los exámenes forenses deberán confirmar si fue o no con un cable de cobre. Después, con el agente herido en el suelo, se fueron huyendo en un coche. Una vigilante que presenció los hechos declaró ayer como testigo, al igual que la víctima de la agresión. El caso ha sorprendido por el hecho de que un agente de la autoridad, aunque fuera de servicio, sea capaz de abordar a un ciudadano por la calle para mofarse de él durante minutos y que, una vez provocado el enfrentamiento, opte por agredir –presuntamente– a esta persona en lugar de reducirlo y avisar a la policía, y más si hay una pistola de por medio. También se queda al margen del perfil policial la actuación de golpear a una persona e irse a casa en el coche como si nada hubiese pasado. Eso sí, parando antes por un contenedor de basura para supuestamente deshacerse de la barra de hierro, según el relato de hechos obtenido a través de fuentes policiales.