JORGE PARADINAS
La educación y las nuevas tecnologías tienen que ir irremediablemente unidas de la mano. Así lo piensa, al menos, el Gobierno central, que ha decidido ´tirar la casa por la ventana´ para conseguir que el uso de los equipos informáticos como material escolar entre los jóvenes españoles sea tan habitual como el de los cuadernos o los libros.
El ´Plan Escuela 2.0´ aprobado el viernes por el Consejo de Ministros no se anda con remilgos a la hora de conseguir el objetivo: el proyecto prevé entregar durante este curso y de forma totalmente gratuita ordenadores portátiles ultraligeros entre unos 10.000 estudiantes granadinos de 5º y 6º de Primaria, tanto de colegios públicos, como de concertados y privados. El reparto se producirá casi con toda seguridad desde el segundo trimestre del curso, a partir de enero, según revelaron fuentes educativas.
Es, sin duda, una de las mejores noticias que podían recibir estos jóvenes a tan sólo unos días de regresar a las aulas. No sólo utilizarán el ordenador en clase, sino que además podrán llevárselo a casa. El único compromiso a cambio de esta libertad de movimientos es la obligación de utilizarlos para realizar las tareas escolares.
Los portátiles estarán dotados de un procesador de bajo consumo y un disco duro de 60 gigas. Fuentes educativas señalaron que aunque no se trata de equipos especialmente potentes, sí tienen capacidad suficiente para realizar todas las tareas escolares. De hecho, serán capaz de soportar aplicaciones y software educativos de última generación. También estarán dotados de conectividad a internet a través de cable y wifi (inalámbrico).
Los profesores, los primeros. El ´Plan Escuela 2.0´ ya tiene un calendario de implantación en los centros educativos granadinos. Los primeros en recibir estos equipos informáticos serán los profesores de 5º y 6º de Primaria, que seguramente dispondrán de ellos antes de Navidad. La administración educativa organizará durante las próximas semanas cursos dirigidos al profesorado no sólo para explicarle hasta el último detalle del funcionamiento y manejo de estos ordenadores y de sus programas, sino también para asesorarles sobre las novedades didácticas a aplicar a partir de ahora y sobre la necesidad de impartir contenidos relacionados con las nuevas tecnologías. El proyecto gubernamental –que será confinanciado al 50% por la Junta de Andalucía– precisa, además, de la reforma y ampliación de muchas aulas granadinas, al objeto de que puedan albergar a más de 20 alumnos por clase con sus respectivos equipos informáticos.
El portátil se convertirá en compañero fiel e inseparable del alumno granadino durante cinco años, puesto que el plan gubernamental prevé que los jóvenes conserven el equipo informático que se les entrega hasta 4º de Secundaria. Eso sí, aún no está claro qué pasará con los portátiles una vez que el alumno complete Secundaria.
Existe la posibilidad de ceder el ordenador a otros estudiantes, igual que ocurre con los libros de texto sujetos a programa de gratuidad de la Junta de Andalucía, pero desde la administración se señala que esta posibilidad "es complicado dado que los ordenadores, tras cinco años de uso intenso, se pueden quedar obsoletos y perder eficacia". Lo más probable, por tanto, es que se renueve la dotación de ordenadores cada cierto periodo de tiempo, una alternativa más costosa pero también más aconsejable.
Amplia autonomía. Los ordenadores estarán especialmente preparados para un uso intenso. En este sentido, la duración de la batería no debería ser un problema extremo. Fuentes educativas explicaron que cada equipo estará dotado de una fuente de alimentación similar a una placa solar que podrá recargar la batería incluso con la luz artificial procedente de una fluorescente o un flexo. Esta medida asegurará a los portátiles una autonomía superior a las seis horas, suficiente para aguantar una larga jornada escolar.
La adaptación a las nuevas tecnologías, en cualquier caso, no pasa únicamente por la dotación gratuita de portátiles. El Gobierno central y la Consejería de Educación contemplan la implantación, de forma paulatina, de pizarras digitales en todos los centros educativos públicos y concertados de la provincia. De momento sólo unos pocos, como el colegio San Miguel de Armilla, usan esta tecnología.