C. L. C. / L. S.
Ninguna, una o, como máximo, dos. Estas pírricas cifras corresponden a las ventas de la nueva píldora contra la eyaculación precoz, que se han registrado en las boticas de la provincia desde que salió al mercada, según aseguran los farmacéuticos consultados por este periódico. El fármaco Priligy, disponible desde principios de julio y que incrementa el control sobre la eyaculación en varones entre 18 y 65 años, ha tenido escaso éxito.
"Aún no hemos vendido ninguna", explicó el propietario de una farmacia del centro de la ciudad. Una frase, por cierto, que se repite con asiduidad en los establecimientos consultados. "Acabamos de vender la primera caja", comentaban los dependientes de otra botica. "No ha venido nadie ni a preguntar, ni a interesarse, ni a comprarla", decían en otro local.
Los datos los confirma la empresa Hefagra que, aunque no aporta cifras exactas para la provincia, sí asegura que entre Granada, Jaén, Almería y Málaga apenas se han vendido unas 200 cajas del producto: "Las ventas están bastante paradas". El problema, en cualquier caso, no hay que buscarlo en la falta de consumidores potenciales, pues se calcula que unos 100.000 granadinos, un tercio de la población masculina sexualmente activa, sufre esta disfunción.
El principio activo del tratamiento es la dapoxetina y constituye el primer medicamento oral específicamente desarrollado para la eyaculación precoz. El fármaco, que debe tomarse entre una y tres horas antes de las relaciones sexuales, actúa a nivel cerebral, modificando la cantidad de neurotransmisores implicados en la eyaculación.
Su poco éxito puede deberse a razones como la falta de información sobre el producto o su elevado precio, ya que aunque el medicamento requiere prescripción médica no está financiado por la Seguridad Social. Una caja de tres comprimidos de 30 miligramos cuesta 35,50 euros, mientras que la de 60 miligramos supone un desembolso de 45 euros.
En los ordenadores de las boticas, además, aún no aparece la información sobre el medicamento. "Sólo contamos con los datos del prospecto", explicaron algunos farmacéuticos, que consideran que esta circunstancia puede suponer un problema al informar a sus clientes. "Las escasas ventas también puede deberse a que a la gente le de vergüenza ir al médico y pedirla", opinó otro boticario.
La sustancia ha demostrado que es eficaz en prolongar el tiempo entre la penetración y la eyaculación y en el control sobre la misma. Además, los participantes en los ensayos señalaron que también había disminuido la angustia personal asociada al problema y había aumentado la satisfacción de sus parejas. Sólo se han registrado efectos secundarios leves, tales como náuseas, mareos o dolor de cabeza.